Viernes 2 de septiembre de 2005


La nueva entidad dejará a los bancos privados sin el negocio de los fideicomisos y los depósitos oficiales

El Banco del Tesoro de Chávez asusta

Por Gema Velasco

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha creado una nueva entidad bancaria, el Banco del Tesoro (BTV), una firma que se convertirá en la primera del país por depósitos tras despojar a los bancos privados del negocio de mantener en su balance los pasivos oficiales. Su nacimiento ha generado intranquilidad entre los banqueros, en el Banco Central de Venezuela (BCV) y entre algunos economistas que dudan de la capacidad del Gobierno para gestionar este 'megabanco'.

Son lógicas las suspicacias que ha despertado el nacimiento de esta entidad. Sus funciones van a ser muchas: actuará como agente financiero del Estado, atenderá la deuda pública interna y externa, realizará operaciones de comercio exterior, recaudará tributos, efectuará pagos por encargo de la Oficina Nacional del Tesoro, intervendrá en proyectos estratégicos nacionales e internacionales, administrará las cuentas del Tesoro, ofrecerá al Gobierno central servicios bancarios para la administración de fondos públicos, prestará servicios de corresponsalía...

La lista es muy larga, quizá demasiado. Eso piensan las autoridades del BCV, con las que Chávez mantiene un una rivalidad constante que cada cierto tiempo se reaviva. La última pelea fue por las reservas internacionales, una batalla que el presidente venezolano ganó no hace mucho tras conseguir sacar adelante en el Congreso la Ley de reforma del BCV que autoriza al Gobierno a utilizar parte de las reservas 'excedentarias' para nutrir el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), destinado a financiar los proyectos económicos y sociales impulsados por el mandatario.

Este asunto fue muy polémico y ocupó en su momento muchas horas de debate en el Parlamento y en las páginas de los periódicos. Sin embargo, el conflicto actual con el BTV se mantiene, de momento, bajo la superficie.

Los recelos del BCV. Las autoridades del BCV no quieren una pelea abierta. Entre otras cosas, no hace demasiado tiempo que se nombró a la nueva directiva, unas designaciones del gusto de Chávez, según dicen las malas lenguas. Pero, aún así, la decisión de crear el 'megabanco' ha sentado mal en el seno del Banco Central.

De momento, sus recelos se han reflejado en un informe muy diplomático que se ha entregado al ministro de Finanzas, Nelson Merentes. En él, la autoridad monetaria explica sus objeciones al proyecto bancario de Chávez.

Hay tres funciones del Banco del Tesoro que disgustan especialmente al BCV: el hecho de que vaya a ser el agente financiero del Estado, el encargado de atender la deuda pública y el responsable de administrar las cuentas del Tesoro, todas ellas tareas que tradicionalmente ha desarrollado la autoridad monetaria.

La preocupación del BCV es lógica. Los problemas de competencias entre el Gobierno y el Banco Central surgen casi a diario y todas las pierde el instituto emisor reduciéndose cada vez más su ámbito de actuación. Esta misma semana la Ley de Tarjetas que prepara la Administración de Chávez y que pronto será debatida en el Congreso ha generado otro roce. La nueva reglamentación propuesta elimina las comisiones que cobran las entidades financieras por sacar dinero de los cajeros automáticos y el BCV considera que el Gobierno no puede legislar sobre este asunto porque es una competencia del Banco Central. Desde la Administración lo tienen claro: "al eliminarse las comisiones no hay materia sobre la que decidir", así ha despachado el asunto el presidente de la Comisión Especial que redacta la norma, Darío Vivas (MVR).

Los banqueros, en alerta. El nacimiento del 'super banco' de Chávez también mantiene alerta a los banqueros del país. Tienen motivos. Esta entidad absorberá los fondos que ahora tiene el Estado depositados en el sector financiero privado, lo que supondrá, según algunas fuentes consultadas, la retirada del 30% de los pasivos totales del sector. Fuentes bancarias aseguran a Americaeconomica.com, que los bancos tienen que comenzar a reducir su dependencia de estos recursos para evitar problemas.

Por ahora, sólo se ha anunciado la migración a las cuentas del BTV de los depósitos oficiales, pero en el sector se da casi por seguro que también acabarán en el nuevo banco los fideicomisos, cuyo volumen es incluso mayor.

El Gobierno de Chávez mantiene en la banca privada fideicomisos por valor de 18,7 billones de bolívares (7.093 millones de euros), lo que representa el 59,42% del total de estos pasivos, un porcentaje superior al que representan los depósitos oficiales, el 25% del total de las captaciones. Si se tienen en cuenta ambos recursos, el grado de dependencia de los fondos del Estado por parte de los bancos puede llegar a representar, en el caso de algunas firmas, más del 40% de sus operaciones, aunque el porcentaje varía dependiendo de la entidad.

La dispersión es grande en el caso de los depósitos oficiales de la banca privada, que en total ascienden a 13,9 billones de bolívares (5.272 millones de euros). Hay algunos bancos en los que llega a representar más del 60% de las captaciones, mientras que en otros apenas llega al 0,14%, según explica a este diario el analista financiero y presidente de la consultora SolfLine, José Grasso.

En el caso de los dos principales bancos extranjeros, los españoles BBVA Provincial y el Banco de Venezuela del Santander, la dependencia de los pasivos oficiales es relativamente alta. La filial venezolana del BBVA mantiene depósitos por valor de 7,26 billones de bolívares (2.754 millones de euros), de los cuales 1,71 billones (648 millones de euros), el 23,55%, son estatales. La subsidiaria del Santander acumula captaciones por valor de 8,15 billones (3.091 millones de euros), y los oficiales ascienden a 2,02 billones de bolívares (766 millones de euros), el 24,79% del total.

Algunos expertos bancarios consultados consideran que la creación del BTV y la consiguiente migración de estos pasivos desde la banca privada afectará principalmente a las entidades financieras de mediano y pequeño tamaño, aunque destacan que no debería haber demasiados problemas si se reduce la dependencia y si, tal y como han asegurado las autoridades financieras del país, la retirada del sistema financiero se realiza de forma progresiva.

¿Una gran crisis? Pero, otros observadores no están tan relajados y explican que, debido al elevado volumen de recursos que está en juego, "si no se manejan de forma adecuada, puede crear una grave crisis en los principales bancos del país".

En cualquier caso, los banqueros, en línea con su tradicional política de llevarse bien con el poder, en este caso con Chávez, se muestran comprensivos con sus ideas. Consideran que es un buen plan crear una entidad financiera para centralizar los fondos públicos, pero hay algo que no entienden.

Una fuente del sector comenta a este diario que no comprende por qué se ha planteado la constitución del BTV como un banco universal que pudiera dar lugar en el corto plazo a la creación de una gran entidad estatal con sucursales y todo lo demás. Un banco que, ni que decir tiene, sería el más grande del sector financiero del país. A su juicio, se tendría que haber planteado el proyecto como un banco de segundo piso (entidad financiera que canaliza sus operaciones de financiación a través de créditos a bancos que sirven de intermediarios con el cliente final).

La calma aparente con la que el sector se enfrenta al nacimiento del 'megabanco' contrasta con la opinión de algunos expertos cuando se analiza el caso desde el punto de vista político.

Sospecha y desconfianza. Uno de estos analistas explica que en cualquier otro país la creación de un banco que maneje los fondos dispersos del Tesoro Nacional, en especial los recursos del Presupuesto que no se ejecutan y que se prestan a ser colocados de forma poco transparente, sería saludado como una iniciativa sana, "pero en el contexto de la cada vez mayor y más profunda intervención del Estado en la economía, la aparición del BTV genera las más variadas sospechas y desconfianzas".

Además, otros observadores, como el politólogo venezolano Ismael Pérez Vigil, dudan no sólo de las posibles consecuencias que tendrá para el sistema la absorción de los recursos estatales ahora en manos privadas, sino también de la capacidad del Estado para realizar ese trasvase y para administrarlos porque, según afirman, "se trata de una operación más compleja de lo que muchos suponen y la habilidad financiera de los funcionarios gubernamentales deja bastante que desear".

Como ejemplo de la escasa pericia de los empleados del Estado, Pérez Vigil pone el ejemplo de la gestión financiera que el Gobierno ha realizado en los últimos años. Se pregunta: ¿Cómo es posible que la deuda pública interna haya crecido en más de cuatro billones de bolívares (1.525 millones de euros) y los depósitos del sector público en el sistema financiero privado se hayan incrementado en más de cinco billones (1.906 millones de euros)?".

Parece que Chávez se ha embarcado en otro de esos proyectos polémicos que darán mucho que hablar en los próximos meses. De momento, los banqueros no quieren hacer demasiado ruido. Están pendientes de otra cosa, de las nuevas regulaciones que prepara el Gobierno: la Ley General de Bancos, que probablemente incremente las carteras obligatorias crediticias, y la Ley de Tarjetas, que con toda seguridad reducirá los tipos de interés que pueden aplicar las entidades financieras y eliminará las comisiones. Ambas son muestras, según comentan en el sector, del ambiente cada vez más restrictivo y de mayor regulación que está generando el Gobierno de Venezuela.

   

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