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Viernes
2 de septiembre de 2005
Nueva
oferta a las alcaldías sobre la coparticipación fiscal
del impuesto de hidrocarburos
Se
acabó la tregua entre los municipios y el Gobierno de Bolivia
Por
Alba Gil
Las
autoridades locales bolivianas están midiendo sus fuerzas
con el Gobierno central. La discrepancia entre ambas partes sobre
la coparticipación fiscal del Impuesto Directo a los Hidrocarburos
(IDH) ha sembrado de nuevo en el país el temor a nuevas protestas
sociales. Por este motivo, el Ejecutivo de Eduardo Rodríguez
quiere actuar con prudencia y ha presentado una nueva oferta a las
alcaldías.
El Gobierno
propone que los municipios reciban el 50% del IDH (32% de los beneficios
que las petroleras internacionales obtengan en Bolivia). Pero a
cambio, los gobiernos locales tendrán que hacerse cargo de
nuevas competencias. Una proposición sobre la que todavía
no se ha pronunciado la Federación de Asociaciones Municipales
de Bolivia (FAM).
La propuesta
del Gobierno, que cuenta con el visto bueno del Congreso, es una
apuesta atrevida. El actual Ejecutivo "transitorio" de
Eduardo Rodríguez ha optado por duplicar los recursos que
por ley corresponderían a los municipios. Una cuestión
que ampara la actual Ley Tributaria, donde se contempla que el 25%
de los impuestos sobre los hidrocarburos es el porcentaje que se
debe entregar a los municipios.
El Ejecutivo
propone que los impuestos sobre los hidrocarburos, que representan
más de 400 millones de dólares (324,24 millones de
euros) al año, la mitad se destinará a los municipios,
mientras que el otro 50% se ingresará en el Tesoro General
de la Nación. Del 50% que no ingresaría en las arcas
del Estado, un 75% sería para las provincias, otro 20% para
los municipios y el restante 5% para las universidades.
La generosidad
de la Administración boliviana se compensaría con
el traspaso a los municipios (y sus correspondientes gastos) de
los servicios de salud, educación e infraestructuras.
Ahora, las autoridades
municipales estudian el nuevo esquema de reparto. La decisión
se conocerá en los próximos días. En el caso
de que las alcaldías acepten la propuesta, el nuevo proyecto
de ley será tramitado en el Congreso con carácter
de urgencia. Algunos analistas consideran que no habrá pacto
y que las intenciones del Gobierno no se cumplirán. Distintos
medios locales ya adelantan que los municipios mantendrán
firme su exigencia de recibir el 25% sobre el total del IDH.
Una postura
que las alcaldías han defendido desde el pasado mes de julio,
fecha en la que comenzó el duro enfrentamiento entre las
alcaldías y el Ejecutivo. Aquellos fueron días de
tensas negociaciones. El Gobierno había lanzado una clara
advertencia: la actual situación presupuestaria del país
es inviable.
Con la
delicada situación de las cuentas del Estado, con un déficit
del Tesoro General de la Nación, que asciende a 3.700 millones
de dólares (3.075 millones de euros), el Gobierno aseguró
en esas primeras reuniones que no era posible entregar a las alcaldías
el 25% de los impuestos a los hidrocarburos, tal y como prevé
la actual legislación.
En aquel momento,
las autoridades locales fueron muy flexibles y accedieron a una
reducción por la que, durante lo que resta de año,
sólo recibirían el 12,5% del IDH. Una cesión
sólo temporal. Los representantes de la FAM advirtieron que
su comprensión con el Gobierno no se extendería más
allá de finales de 2005.
Para el año
2006, las alcaldías exigían recibir el 20% del IDH.
Una postura que definieron como inquebrantable y que querían
que se formalizara antes del
próximo 5 de septiembre. De no conseguir el compromiso del
Gobierno, los municipios ya anunciaron protestas y movilizaciones
sociales que devolverían el ya superado clima de inestabilidad
que ha sacudido al país en los últimos meses.
Pero la "prisa"
de los representantes de los municipios también se justifica
por la proximidad de las nuevas elecciones, convocadas para el 4
de diciembre. Existe el temor de que cuando se configure el nuevo
Gobierno la situación del país cambiará sin
que se haya formalizado la coparticipación fiscal del IDH.
Las alcaldías
que se abrazaban a estas premisas en sus negociaciones con el Gobierno
se han sorprendido con la nueva propuesta. Una nueva oferta con
la que podrían duplicar los recursos que reciben de la extracción
de hidrocarburos a cambio de asumir el reto de autofinanciar la
sanidad, la educación y las infraestructuras de sus municipios.
Por ahora sólo
hay expectación. Si se confirma el canje, esta será
la próxima reforma fiscal del presidente Rodríguez
antes de que deje su cargo y se celebren las elecciones anticipadas
-la anterior fue la ratificación del IDH que había
aprobado el anterior Gobierno de Mesa-. Si las alcaldías
rechazan la oferta, habría fracasado el talante conciliador
del mandatario boliviano, que ante todo busca firmar la paz y evitar
cualquier conflicto.
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