Viernes 2 de septiembre de 2005


Las participaciones estratégicas de las cajas de ahorros españolas, ajenas a las NIC

Estrategia, más que contabilidad

Por Michela Romani

Una cosa son los criterios contables, otra las participaciones empresariales estratégicas y ambas cuestiones no tienen la misma importancia. Esta parece ser la consideración que está guiando a las cajas de ahorros españolas en el momento de rediseñar el mapa de sus participaciones empresariales como consecuencia de la entrada en vigor de las nuevas Normas de Contabilidad Internacional (NIC).

Las nuevas normas, como es sabido, permiten la consolidación de los resultados de las participadas en las cuentas de bancos y cajas sólo cuando su participación alcanza por lo menos el 20% del capital. El Banco de España (BdE), para evitar que el paso a la nueva normativa repercutiera abruptamente sobre la millonaria cartera empresarial de las cajas, introdujo en su Circular 4/2004 del 22 de diciembre, la posibilidad de seguir consolidando participaciones inferiores a este porcentaje durante un periodo, siempre y cuando la entidad financiera pudiese demostrar que tenía una influencia relevante en la gestión de la participada.
Pero la mayoría de las cajas no ha querido aprovechar este "periodo de latencia" y ha decidido acatar al pie de la letra desde el principio las indicaciones de las NIC, según destacan fuentes de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA).

Las nuevas reglas, evidentemente, están provocando modificaciones en las carteras de las cajas. Pero ninguna de ella parece dispuesta a renunciar a las participaciones que considera "estratégicas" por el hecho de no poderla contabilizar por el método de puesta en equivalencia.

La Caixa, la entidad financiera española con la mayor cartera empresarial, es el ejemplo más claro. Desde enero de 2006 la caja catalana ha protagonizado diversas operaciones con su cartera relacionadas con las NIC. Así, por ejemplo, la venta del 4,21% que mantenía en el Deutsche Bank, y que el pasado enero arrojó en sus arcas 1.450 millones de euros, con 25 millones de plusvalías netas, se explica con la imposibilidad de seguir consolidando los resultados del banco alemán por puesta en equivalencia. En esta categoría, se pueden incluir también operaciones como la progresiva venta de la participación del 3,12% en el brasileño Banco Itau. Según explican desde la caja de Barcelona, también la venta de la participación de Panrico, que se situaba en el 31%, se explica con el reajuste de la cartera empresarial como consecuencia de las NIC.

Pero hay otras participaciones que La Caixa no se plantea modificar, aunque no pueda consolidar sus resultados. Para explicarlo, un portavoz de la entidad se refirió a las palabras que pronunció el propio Ricardo Fornesa, presidente de la caja, el pasado enero, cuando presentó los resultados anuales de 2004. Entonces, Fornesa dejó claro que las participaciones estratégica no se modificarán y que, al fin y al cabo, las NIC no son más que unas reglas contables. Entre las participadas intocables, La Caixa sitúa a Telefónica (5%), Repsol (12,5%) y el Banco Sabadell (14,8%), además de Gas Natural, Abertis y Aguas de Barcelona, donde la entidad catalana supera el 20% del capital.

La segunda caja española por activos, Caja Madrid, tampoco pareció pensar en la consolidación contable cuando el pasado abril compró un 4% de la eléctrica Endesa, en el que invirtió 726 millones para elevar su participación al 9%. No se podrá consolidar, pero el beneficio de la caja madrileña se beneficiará de sus dividendos. Y cuando, el pasado mayo, la entidad presidida por Miguel Blesa compró algo más de un 4% de Indra y subió su porcentaje hasta el 14,99%, dejó claro que se trataba de una inversión estrictamente financiera. Es decir, no compró para acercarse al 20% y poder consolidar. De hecho, a finales de julio, Caja Madrid vendió un 1,659% de Indra y volvió a rebajar su participación.

Redistribución. La CECA opina que en el medio y largo plazo las NIC provocarán cambios en la política de inversión de las cajas, según las fuentes consultadas por este diario. Pero no habrá una reducción de estas inversiones, sino una redistribución. Estos cambios, añaden las fuentes, no llegarán a modificar las participaciones estratégicas, ya que ninguna caja podría permitirse comprar un 20% de empresas del tamaño de Telefónica o de Endesa, para dar sólo algunos ejemplos. Esta clase de inversiones, comentan fuentes financieras, seguirán siendo rentables por el lado de los dividendos.

Las operaciones que cuentan. En los primeros cinco meses de este año, las participaciones de las cajas han descendido en un 11,11%, hasta situarse en 6.784,5 millones. Entre las operaciones de venta más importantes de este periodo, cabe destacar la del Deutsche Bank por parte de La Caixa, así como la del 4,94% del Banco Pastor por parte de Caixa Galicia, por un importe superior a los 84 millones.

También Caja España está estudiando si vender o no su 5% del Banco Pastor debido a la entrada en vigor de las NIC. En abril, esta entidad realizó una operación de cobertura con derivados para asegurar el valor de su participación en el banco gallego y anunció que se tomaría hasta finales de año antes de tomar una decisión definitiva sobre esta inversión. Otra operación que los expertos atribuyen a los efectos de la aplicación de los nuevos principios contables es la reciente venta del 11,16% de Azkoyen por parte de Caja Navarra, por un monto de 17,5 millones.


   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.