El
presidente cubano, Fidel Castro, está empeñado
en desmantelar la industria azucarera. El anuncio lo realizó
hace unos meses tras el paso del huracán Dennis.
Ese fue el momento que eligió el mandatario latinoamericano
para enunciar las líneas maestras de la reordenación
del sector agrario de la isla.
Fidel
Castro aseguró que los cultivos extensivos, como
el de la caña de azúcar, son demasiado frágiles
para las actuales condiciones meteorológicas en las
que hay que hacer frente a la acción combinada de
sequías y huracanes. En línea con este pensamiento,
la Administración cubana ha anunciado el cierre de
50 fábricas de azúcar, que se unirán
a las 71 clausuradas en el año 2002.
Se
trata de una nueva fase en la reorganización del
sector, denominada oficialmente 'Tarea Álvaro Reynoso',
el nombre de un científico cubano, que se extenderá
hasta 2007.
Según
el diario Granma, las fábricas que serán
cerradas no serán destruidas, de momento, y los almacenes
de esta industria se destinarán a otras producciones
o a brindar servicios de carácter social.
Según
anunció recientemente el presidente cubano, la producción
de azúcar de este año no superará los
1,5 millones de toneladas, la cifra más baja en 100
años. Según ha asegurado el viceministro primero
del Azúcar, Luis Manuel Ávila, el objetivo
de la nueva fase que comienza es "garantizar el azúcar
para cubrir las necesidades del consumo nacional y un excedente
para cumplir otros compromisos".
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