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Lunes 12 de septiembre de 2005 
 
La Cepal rebate la tesis de que Cuba
es un modelo de desarrollo económico
 

Algunos economistas han defendido el modelo de desarrollo cubano por tratarse de un sistema integral que intenta dar soluciones simultáneas a los problemas sociales y económicos de la isla. Sin embargo, en el último número de la revista de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal) aparece un informe en el que se intenta desmontar esta tesis.

El artículo lo escribe el catedrático de Economía de la Universidad de Pittsburgh, Carmelo Mesa-Lago, quien asegura que Cuba, en contra de lo que opinan otros economistas, no es un ejemplo para la región de equilibrio entre las metas económicas y sociales ni de desarrollo integral. Su conclusión la basa en varios datos que tienen tres periodos como referencia: hasta 1989, cuando la política social de Cuba logró avances notables, la crisis posterior que tocó fondo en 1993 y la recuperación que se produjo desde ese año y hasta 2004, último año del que se disponen datos.

El autor tiene en cuenta la dificultad de conseguir datos estadísticos homogéneos, aún así asegura que el PIB de la región en 2003 "probablemente" no recuperó la cifra de crecimiento de 1989, "de manera que Cuba ha perdido 14 años, en comparación con el 'sexenio perdido' del resto de Latinoamérica". También se aprecia una caída importante entre 1989 y 2003 de la inversión bruta y en cuanto a la producción agraria y manufacturera en 2003 todavía estaban entre un 20% y un 89% por debajo de la obtenida en 1989, con la excepción de la producción de petróleo y el níquel.

La evolución social. Respecto a la evolución social, el autor destaca que "todos los indicadores se deterioraron durante la etapa peor de la crisis (1993) y, aunque varios habían recuperado en 2003 las cifras de 1989, otros aún estaban por debajo e incluso algunos empeoraron de forma sostenida". Entre otras cosas, el artículo destaca que, aunque no hay estadísticas oficiales de distribución de ingreso, estimaciones cubanas y extranjeras indican que ese reparto se ha vuelto más desigual.

Respecto a la tasa de desempleo, ésta declinó oficialmente desde el 8% de 1989 hasta el 2,3% de 2003, "pero estas cifras son dudosas y parecen incluir a personas que no están empleadas, ya que estudian o reciben compensaciones por desempleos". Según las estimaciones del autor del informe, la tasa de desempleo en el año 2000 era del 20% frente a la tasa oficial del 5,4%.

La conclusión del estudio es que entre 1991 y 2003 el excesivo énfasis de la política cubana en alcanzar objetivos sociales en detrimento de los económicos provocó desequilibrios y efectos perjudiciales. Este es el resultado, entre otras cosas, del hecho de que se priorizara la creación de empleo aunque ello conllevara una caída de la productividad laboral. Además, se puso en marcha un plan para universalizar la educación superior con énfasis en las humanidades y sin contemplar la necesidad de dar empleo productivo a los graduados.

También destaca el "costoso esfuerzo para continuar con la reducción de la mortalidad infantil (...) mientras hay carencias graves en alimentación, vivienda, infraestructura de agua potable o saneamiento" o la resistencia a cerrar hospitales innecesarios o convertirlos en asilos para ancianos, a pesar de la caída en el índice de ocupación de camas hospitalarias.

Subsidios de los precios. Por último, el autor hace referencia a la existencia de subsidios a los precios y la gratuidad de los servicios sociales, independientemente de los ingresos que se tengan, lo que da como resultado la existencia de "un sistema de ayudas a grupos de altos ingresos en lugar de crear un sistema universal de asistencia social focalizado en la población pobre". Esta idea la comparten otros economistas que consideran que los subsidios de precios a través del racionamiento se otorgan a todas las personas, independientemente de su renta, lo que implica una ineficiencia en la política social que aumenta las desigualdades respecto a los ingresos.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.