El
presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, y su fiel
opositor, el líder del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN), Daniel Ortega, no han alcanzado ningún
acuerdo para poner fin a la crisis institucional que vive
el país. Ambos políticos se han reunido a
petición del Consejo Permamente de la Organización
de Estados Americanos (OEA), con el objetivo de restablecer
la gobernabilidad del país.
Durante
el encuentro, Bolaños y Ortega discutieron además
la forma de reinstalar el diálogo nacional, una reunión
en la que participan las cúpulas de la formación
política gobernante, el Partido Liberal Constitucional
(PLC), y de la oposición, FSLN, pero suspendida
desde el mes de enero debido a supuestos incumplimientos
por ambas partes.
Sin
embargo Bolaños, que se encuentra en Costa Rica,
en la II Cumbre del Sistema de Integración Centroamericana
(SICA), ha indicado que la posición gubernamental
se mantuvo en la misma línea: suspender la implantación
de las reformas constitucionales y detener su posible desafuero,
que será sometido a votación mañana
en el Parlamento. Todas las peticiones fueron rechazadas
por el sandinista Ortega.
El
Consejo Permanente de la OEA fue el encargado de pedir un
encuentro entre las partes involucradas en condiciones de
igualdad y sin amenazas, mediante una resolución
aprobada en un debate al que acudieron los representantes
de Centroamérica, de la Comunidad del Caribe (Caricom)
y el bloque de países Aladi (todos los estados de
Suramérica más México).
En
el fallo, la OEA destaca que en el proceso de negociaciones
se debe rechazar la aplicación de las reformas constitucionales
aprobadas por el Poder Legislativo pero rechazadas por el
Ejecutivo, motivo principal del conflicto entre ambas fuerzas
políticas. |