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Jueves
8 de septiembre de 2005
El
presidente de Nicaragua convoca a los líderes de Centroamérica
para solucionar la crisis institucional
Bolaños
juega su última carta
Por
V. M.
La
crisis institucional que vive Nicaragua ha desbordado a su presidente,
Enrique Bolaños, quien se ha visto obligado a lanzar un grito
de socorro a sus homólogos de Centroamérica para buscar
apoyo en el exterior. Un apoyo del que carece en su país,
ya que las principales instituciones nicaragüenses, dominadas
por la oposición, buscan su desafuero y apartarle del poder.
Por ello, Enrique
Bolaños convocó el pasado lunes un encuentro extraordinario
en Managua, como presidente pro témpore del Sistema
de Integración Centroamericano (SICA), para exponer la compleja
situación por la que atraviesa su país y cuyo origen
reside en unas
reformas constitucionales que aprobó la Asamblea Legislativa,
pero que fueron rechazadas por el Ejecutivo.
Al encuentro
asistieron los presidentes de Costa Rica, Abel Pacheco; de Honduras,
Ricardo Maduro; de El Salvador, Elías Antonio Saca, y de
Guatemala, Oscar Berger. Además también estuvieron
presentes el segundo vicepresidente de Panamá, Ruben Arosema;
el canciller de la República Dominicana, Carlos Morales Troncoso,
y el embajador de Belice para Centroamérica, Moises Cai.
Bolaños
se mostró gravemente preocupado. Aseguró que la estabilidad
del país está amenazada y que la democracia está
siendo dañada en sus propios principios. Advierte además,
que los principales partidos de la oposición, el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista
(PLC), la formación que llevo a Bolaños al poder,
quieren dar un golpe de Estado y formar una nueva dictadura.
Abel Pacheco
fue el encargado de leer un manifiesto, respaldado por el resto
de presidentes, en el que demanda al secretario general de la Organización
de Estados Americanos (OEA), el chileno José Inzulsa, que
elabore un informe sobre la situación política de
Nicaragua y lo entregue al Consejo Permanente para que restablezca
el balance de poderes en base a la voluntad popular de los nicaragüenses
expresada en las elecciones de 2001.
Como era de
esperar, el FSLN, fiel defensor de una política nacionalista,
ha criticado el encuentro de los jefes de Estado de Centroamérica
en Managua y les ha invitado a que abandonen el país al considerar
que están interfiriendo en los asuntos internos de Nicaragua.
A estas declaraciones se han sumado los miembros del PLC, quien
les han pedido a los presidentes de Centroamérica que se
ocupen de sus propios asuntos.
Por su parte,
el canciller de Costa Rica, Roberto Tovar, negó que los presidentes
de Centroamérica realicen una intromisión en la política
interna de Nicaragua. Tovar explicó que esta situación
afectaría a todo el istmo y pidió a los principales
partidos de la oposición que esperen a que los ciudadanos
emitan su opinión en las próximas elecciones presidenciales.
Las
reformas constitucionales. La necesidad del presidente
de pedir asistencia internacional para poner fin a la crisis de
su país se produce después de que el conflicto alcanzase
su grado máximo la semana pasada, cuando el Gobierno rechazó
aceptar la sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que ratifica
la legalidad de las reformas constitucionales que hace diez meses
aprobó el Parlamento de Nicaragua, controlado por el FSLN
y el PLC.
Estas modificaciones
de la Carta Magna buscan recortar el poder de la Administración
y trasladar al Poder Legislativo el control sobre algunos servicios
públicos como el agua, la energía o las telecomunicaciones,
que actualmente dirige el Ejecutivo. Sin embargo, el mandatario
de Nicaragua considera que con estas reformas sus rivales políticos
buscan apartarle del poder y ha asegurado que no acatará
el fallo de la CSJ.
Por su parte,
el portavoz de la Presidencia, Lindolfo Mojarrez, ha recordado que
la Corte Centroamericana de Justicia, a la que Bolaños recurrió
al negarse a promulgar la iniciativa presentada por la oposición,
falló a favor del presidente y calificó las modificaciones
como jurídicamente inaplicables.
El desafuero
de Bolaños.
Además, la Junta Directiva del Parlamento ha indicado que
la próxima semana se debatirán las peticiones de desafuero
para el presidente Bolaños y para otros seis ministros, acusados
de malversación de fondos en la campaña política
con la que el actual mandatarioque ganó la Presidencia en
2001.
El vicepresidente
de la Asamblea Nacional, el liberal Wilfredo Navarro, ha anunciado
que los 43 miembros del PLC votarán a favor del desafuero
de Bolaños. A esta cifra hay que añadir el de los
38 diputados del FSLN con los que ambas formaciones sumarán
81 votos, mientras que para aprobar la resolución sólo
son necesarios 57.
Para
Bolaños este sería el primer paso para un golpe de
Estado, porque una vez despojado de su inmunidad sería procesado
por la CSJ, controlada también por las fuerzas políticas
de la oposición.
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