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Jueves
8 de septiembre de 2005
La
gestión de las OPA bancarias es la causa de la crisis que afecta
a Fazio
El
gobernador de Bankitalia, en la cuerda floja
Por
Michela Romani
¿Cuánto
aguantará Antonio Fazio? Es la pregunta que circula en estos
días en los ambientes financieros y políticos tanto
italianos como extranjeros. El gobernador del banco central de Italia
(Bankitalia) está en la cuerda floja. Sus enemigos han incrementado
las presiones para que dimita e incluso muchos de los que lo defendían
ya no parecen dispuestos a jugarse su credibilidad por él.
Por el momento, el gobernador ha renunciado a participar en la reunión
del Ecofin (los ministros de Finanzas de la UE y los gobernadores
de los bancos centrales) que se celebrará mañana en
Manchester (Reino Unido).
El rumor de que el gobernador no acudiría al Ecofin circulaba
desde hace un par de días. En particular, había expectación
porque en la reunión está prevista la presencia del
ministro de Economía, Domenico Siniscalco, que actualmente
es el más acérrimo enemigo de Fazio dentro del Gobierno.
Pero Bankitalia confirmó esta mañana que el puesto
del gobernador será ocupado en Manchester por su segundo,
Pierluigi Ciocca. El objetivo, según la nota emitida, es
"prevenir el riesgo de que las repercusiones de cuestiones
internas se reflejen en una reunión europea en la que la
delegación representa a Italia". La nota, sin embargo,
deja claro que Fazio seguirá "atendiendo sus deberes
institucionales". Una coletilla que parece dejar claro que
el gobernador no tiene intención de irse.
De hecho, algunos representantes de la oposición, entre ellos
el propio Romano Prodi, han comentado que "el hecho de que
Fazio no acuda al Ecofin no es un gran anuncio. Esto no es el problema".
La cuestión, según la oposición, los sindicatos
y también buena parte del Gobierno, es que el gobernador
debería dimitir para salvaguardar la institución Bankitalia
de los escándalos que han afectado a su persona.
La semana pasada, el Consejo de Ministros italianos aprobó
la reforma del banco central, introduciendo una limitación
temporal de siete años al mandato del gobernador que, hasta
ahora, era vitalicio. Pero tanto esto como los otros cambios introducidos
no afectan a Fazio, ya que entrarán en vigor cuando él
se vaya. Sin embargo, esta semana ha pasado algo que podría
cambiar el curso de los acontecimientos.
El gobernador ha perdido el apoyo del presidente del Gobierno, Silvio
Berlusconi. El ministro de Economía declaró que si
Fazio no tenía la sensibilidad institucional de dimitir,
el Ejecutivo tomaría medidas concretas para desbloquear la
situación. Inmediatamente se generó un revuelo porque
la Liga Norte, uno de los partidos de la coalición gubernamental
Casa de las Libertades (CdL), puso el grito en el cielo y pidió
a Berlusconi que desautorizara a Siniscalco. El ministro de Trabajo,
Roberto Maroni, también de la Liga Norte, afirmó que
el propio presidente le había autorizado a informar que su
Siniscalco hablaba a título personal y que el Gobierno ya
había dicho todo lo que debía sobre Bankitalia.
Hubo unas horas de relativa tranquilidad, hasta que el número
uno de la Liga Norte, Umberto Bossi, a quien una grave enfermedad
tiene todavía parcialmente alejado de la política
activa, apareció para decir que el único que puede
hablar sobre Fazio es Berlusconi. Con su típico lenguaje
informal, Bossi anunció que "la Liga no armará
follones sobre Bankitalia". Era la señal: inmediatamente
después, el premier afirmaba ante la prensa que Siniscalco
tenía sus razones para pedir la dimisión de Fazio.
Unas declaraciones que, en línea con el estilo del primer
ministro, fueron reiteradas y, alternativamente, matizadas varias
veces en los últimos dos días, pero que en todo caso
crearon un antes y un después en esta historia. De hecho,
ayer, miércoles, a la petición de dimisión
se sumó el vicepresidente del consejo, Gianfranco Fini, del
derechista Alianza Nacional.
¿Quién le echa? Todos quieren que se vaya.
Pero el puesto de Fazio está "blindado" y la decisión
de irse sólo le compete a él. Ni el Estatuto del banco
central ni ninguna ley italiana prevé la posibilidad de que
una autoridad externa releve al gobernador, según explicó
a Americaeconomica.com Angelo Maranesi, responsable en Bankitalia
del sindicato bancario autónomo FABI. La reglamentación
del Banco Central Europeo (BCE) prevé que los gobernadores
de los institutos centrales puedan ser destituidos de su cargo cuando
cometan una infracción grave. Sin embargo, este supuesto
no ha sido traspuesto a la legislación italiana.
En
teoría, el Consejo Superior de Bankitalia podría retirar
la confianza al gobernador con dos tercios de los votos de sus miembros,
pero la composición de dicho órgano, donde prevalecen
los hombres de confianza de Fazio, hace que esta posibilidad sea
muy remota.
Cabe
la posibilidad de una intervención directa del presidente
de la República, Carlo Azeglio Ciampi, para convencer a Fazio
para que dimita. Pero precisamente hoy jueves, la Presidencia de
la República ha emitido una nota oficial en la que asegura
que desde el Quirinale (sede romana de esta institución)
no se ha realizado ninguna llamada a Fazio para que dimita. El desmentido
se hizo necesario ya que la prensa italiana publicó que Ciampi,
quien ayer recibió a Berlusconi y a su asesor Gianni Letta,
se había puesto en contacto con el gobernador para instarle
a dimitir.
Los
sindicatos, en pie de guerra. La secretaria nacional de FABI,
Cristina Attuati, manifestó a este diario que este sindicato
considera que "la dimisión de Fazio es un acto debido"
y recuerda que la pidió desde que salió a luz el escándalo
de las escuchas telefónicas. La secretaria nacional afirma
que FABI no va a cambiar ahora su postura porque Silvio Berlusconi
se haya sumado a esta petición y añade con una cierta
ironía que quizás el premier haya intervenido
"con un poco de retraso".
La
acción de FABI se ha centrado en dos cuestiones: salvaguardar
la credibilidad de Bankitalia y la imagen del país en el
extranjero y, al mismo tiempo, proteger a los miles de trabajadores
del instituto que se están viendo afectados por la situación
de intranquilidad que se respira en Via Nazionale, sede romana del
banco central. "Hemos perdido credibilidad en el extranjero",
lamentó Attuati y añadió que la crisis de Bankitalia,
a través de sus repercusiones sobre el sistema bancario,
puede poner en entredicho incluso la recuperación de la economía
del país.
FABI
no ha sugerido nombres para la sustitución de Fazio, aunque
Attuati destaca la necesidad de sea una persona "dinámica,
capaz y joven", ya que Bankitalia necesita un cambio generacional
que ya se ha producido en el sector. La secretaria de FABI puso
el acento en la necesidad de que la solución que se busque
no sea provisional, como una tirita que se tenga que cambiar dentro
de poco.
Mientras,
el sindicado mayoritario en Bankitalia, Falbi, a su vez ha pedido
un encuentro con el Gobierno para recibir explicaciones sobre la
cuestión. Falbi ha criticado duramente la reforma pactada
en el Consejo de Ministros porque, a su juicio, penaliza a la institución
en vez de penalizar al único responsable de la crisis, Antonio
Fazio.
Peligro
de abordaje. Uno de los aspectos de la reforma que más
critica este sindicato afecta a la propiedad de Bankitalia. Ahora,
el capital de la institución está en manos de los
bancos privados. El Gobierno ha decidido que el Estado u otros organismos
públicos deberán asumir las participaciones de los
bancos, pasando a controlar el capital del banco central. Falbi
considera que este aspecto de la reforma es extremadamente peligroso
porque podría poner en entredicho la autonomía de
Bankitalia del poder político.
El temor al abordaje es compartido por FABI. Este sindicato ha hecho
una propuesta para tutelar la transición de Bankitalia cuando
Fazio finalmente se vaya, para evitar que fuerzas externas puedan
aprovechar una situación de vació de poder. FABI propone
que Angelo Finocchiario, uno de los cuatro miembros del directorio
del banco central, el más antiguo y con más experiencia
dentro de Bankitalia, se quede para liderar la fase de transición.
Maronesi
declaró a Americaeconomica.com que en la actual fase
política italiana sería "peligroso" dejar
un vacío en Bankitalia porque el poder político podría
querer aprovecharlo. Al lado de Finocchiaro, FABI vería bien
el nombramiento de dos funcionarios generales recién nombrados,
Giovanni Carosio y Ignacio Visco. El responsable del sindicato considera
además que Bankitalia no necesita una reforma que transforme
su forma de trabajar, ya que el instituto lleva "112 años
funcionando perfectamente". Es decir, que el problema es Fazio
y no las reglas.
Por eso Maronesi considera que Berlusconi "no hizo un milagro,
sino un truco" en el Consejo de Ministros que el pasado viernes
aprobó la reforma de Bankitalia. El primer ministro se autoatribuyó
el milagro de poner de acuerdo a todos los partidos de su coalición
de Gobierno sobre este tema. Pero Maronesi le echa en cara que del
proyecto de reforma ha desaparecido el límite de edad de
70 años para el gobernador y se han aplazado todos los cambios
previstos para la era del postFazio que aún no se
sabe cuando llegará.
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