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El
presidente de Argentina, Néstor Kirchner, se reúne
hoy miércoles, tras la sesión anual de las
Naciones Unidas (ONU), con el primer ministro francés,
Dominique de Villepin. El mandatario argentino quiere que
el Gobierno francés intervenga en la decisión
del Grupo Suez de rescindir sus contratos en Aguas Argentinas.
Un asunto complicado, ya esta misma mañana fuentes
de la Cancillería gala han solicitado al Ejecutivo
argentino que respete los intereses de Suez y colabore para
que la compañía pueda emprender una "salida
ordenada" del país.
El
anuncio del Ministerio de Exteriores de Francia, que ha
publicado la agencia francesa de noticias AFP, también
contiene un tono amenazante. Las fuentes de la Cancillería francesa
advierten que si el Gobierno argentino interfiere en la
retirada de Suez, este hecho podría desanimar al
resto de los inversores extranjeros que ya tienen operaciones
en el país austral o que piensan tenerlas.
Las
autoridades argentinas no han tardado en contestar. El ministro
de Economía, Roberto Lavagna, ha minimizado esta
polémica asegurando que el caso Suez no afectará
a las nuevas inversiones. Lavagna ha explicado que los inversores
priorizan en la seguridad jurídica el funcionamiento
del sistema político y social. Dos aspectos que el
Gobierno argentino tiene controlados.
La
salida de Suez de Argentina ha creado una verdadera expectación.
Mientras la compañía y el Gobierno francés
defienden una postura irrevocable, las autoridades argentinas
confían en que la situación se puede salvar.
Esto
es lo que intentará hoy Kirchner. Pero además,
el ministro de Planificación argentino, Julio de
Vido, ha asegurado en un encuentro con empresarios estadounidenses
en Nueva York que el tema Aguas Argentinas no está
terminado.
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