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El
presidente de Argentina, Néstor Kirchner, se reunirá
esta tarde en Nueva York con su homólogo español,
José Luis Rodríguez Zapatero, para analizar
la salida de los Grupos Agbar y Suez de Aguas Argentinas.
Esta será la última oportunidad política
del mandatario argentino para evitar la retirada de estas
compañías del país. La cita es clave.
Todavía más cuando se ha confirmado que el primer
ministro francés, Dominique Villepín, no ha
querido recibir a Kirchner para hablar de este asunto.
Se
esperaba que el mandatario argentino y Villepín se
encontraran ayer, tras la sesión anual de las Naciones
Unidas (ONU), pero ese encuentro no se produjo. Las comparencias de los
presidentes en la Asamblea se prolongaron más de lo estimado y no
hubo tiempo para reuniones bilaterales. Pero además,
el primer ministro francés ha declarado que descarta
el contacto con Kirchner porque el tema de Aguas Argentinas
"no es una preocupación para el Gobierno (francés)".
Estas
palabras han tirado al traste las esperanzas del Gobierno
argentino para que el Ejecutivo galo mediara en el conflicto.
Pero ahora Kirchner tiene otra oportunidad con el presidente
español.
Zapatero
podría convertirse en el nuevo intermediario, ya
que el grupo español Agbar también participa
en Aguas Argentinas. Aunque esta compañía
tiene una participación minoritaria y ha asegurado
que el peso en estas negociaciones lo tiene Suez, la mediación
del mandatario español podría salvar la actual
situación.
El presidente español es consciente de la importancia
de este desencuentro entre las autoridades argentinas y
la compañía francesa. Antes de la reunión
con Kirchner, Zapatero se ha pronunciado sobre el tema y
ha puntualizado que la decisión de Aguas de Barcelona
(Agbar) es un caso aislado. Según el mandatario español,
el resto de los inversores españoles encuentran en el país
austral un ambiente óptimo para sus operaciones.
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