| El
proceso de expropiación de tierras y de cabezas de
ganado que el Gobierno de Hugo Chávez ha iniciado
contra 800 empresas privadas ha sembrado un clima de crispación
entre los círculos empresariales del país.
Todas las organizaciones que aglutinan a este sector han
rechazado categóricamente la decisión del
Ejecutivo y han anunciado que recurrirán ante el
Tribunal Supremo de Justicia.
El
inicio de las expropiaciones ha motivado múltiples
reuniones. A lo largo de la tarde de ayer, se produjeron
juntas extraordinarias en la sede de Fedecámaras,
así como también en la Confederación
Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro),
en el Consejo de Industrias de Venezuela (Coindustria) y
en el Consejo General de Comercio.
Todas
las
organizaciones han asegurado que iniciarán los trámites
legales pertinentes para paralizar las confiscaciones. Los
empresarios temen que el proceso que se acaba de iniciar
siente un precedente en el país y que las empresas
privadas pierdan su seguridad jurídica en Venezuela.
Ayer
lunes, unidades militares bloquearon el acceso de los trabajadores
a las instalaciones de 800 compañías extranjeras,
entre ellas la estadounidense Heinz, la italiana Parmalat
y la británica Vestey. Hecho que ha provocado la
paralización de la producción.
Los
planes del mandatario contemplan la expropiación
de más de 317 fincas que suman tres millones de hectáreas.
El Ejecutivo alega que estos terrenos no están operativos
y que se entregarán a familias campesinas con pocos
recursos bajo la bandera del "interés social".
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