Las tres mayores economías europeas han publicado hoy sus datos de IPC, y todas han presentado un elemento común: los precios energéticos continúan disparados, lo que ha provocado nuevos aumentos en la inflación, que en Reino Unido alcanza ya sus máximos de ocho años.
El IPC en Reino Unido se ha elevado en cuatro décimas en el pasado mes, lo que sitúa la tasa interanual en el 2,4%.
En Francia los precios han repuntado otras cuatro décimas en agosto, y en los últimos doce meses acumulan ya un ascenso del 1,8%. La inflación también se ha incrementado en la primera economía europea, Alemania, hasta el 1,9% interanual.
La situación es especialmente llamativa en el Reino Unido. La tasa interanual del 2,4% es la más alta de todas las registradas en los últimos ocho años, y supera claramente los objetivos previstos por el Gobierno de Londres.
Además, esta cifra se conoce apenas un mes después de que el Banco de Inglaterra decidiera, en una ajustada votación, rebajar los tipos de interés desde el 4,75% al 4,5%.
La continua carrera alcista de la inflación diluye las expectativas de nuevos descensos en el precio oficial del dinero en Reino Unido, a pesar de la desaceleración experimentada en su crecimiento.
El impacto de la cotización récord del petróleo no ha podido ser asimilado en las cifras de IPC de las tres principales economías europeas.
Sólo en agosto los precios energéticos se han encarecido un 1,4% en Francia, un porcentaje que en tasa interanual se eleva al 11,5%. En Reino Unido, los combustibles han disparado su precio un 12,5%, y en Alemania han llegado a superar el 17%.
En un intento por paliar esta situación, el ministro de Economía británico, Gordon Brown, ha pedido hoy una acción concertada para reducir los precios del petróleo.
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