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La
inflación continúa al alza y las estimaciones
de crecimiento seguirán siendo revisadas a la baja
en la zona euro.
Los
precios del petróleo están detrás de
esta tendencia, que ha situado en agosto el IPC en el 2,2%,
la cifra más alta de las registradas en el presente
ejercicio.
El
dato adelantado correspondiente al mes de agosto situó
la inflación en la eurozona en el 2,1%, una cifra
que ha sido revisada una décima al alza en la estadística
final publicada hoy por Eurostat.
En
el pasado mes, los precios ascendieron un 0,3%. Esta misma
semana, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, reconoció
respecto a la inflación que se prevé
que fluctúe en torno a las cifras actuales en los
próximos meses, con algún incremento hacia
finales de año.
Las
revisiones muestran una tendencia opuesta cuando se trata
de evaluar el ritmo de crecimiento económico de la
eurozona. En
este caso, los ajustes son a la baja.
El
comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia,
ha adelantado hoy que en la próxima reunión
de noviembre la Comisión Europea rebajará
sus expectativas económicas.
En
abril la previsión de mejora del PIB de la eurozona
para 2005 quedó fijada en el 1,6%.
Desde
entonces, los precios del petróleo se han incrementado
y, por supuesto, este aumento está teniendo un impacto
negativo sobre el crecimiento, ha reconocido hoy Almunia,
que ha añadido que en noviembre ofreceremos
una tasa de crecimiento inferior al 1,6%.
Francia,
bajo vigilancia. Bruselas, además de analizar
la evolución de los precios y del crecimiento, vigilará
de cerca los temas de competencia, por lo que ya ha adelantado
que podría tomar medidas contra Francia y su proyecto
para proteger a determinados sectores estratégicos
de posibles adquisiciones desde el exterior.
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