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Según
los datos oficiales hechos públicos hoy por el Departamento
de Trabajo, el IPC de EEUU aumentó un 0,5% en agosto
con respecto a julio, cumpliendo las previsiones de los
analistas.
La
inflación subyacente, en la que no se contabiliza
el aumento de los precios de la energía y los alimentos
frescos, se incrementó sólo un 0,1% en el
mismo periodo, una décima menos de la cifra prevista
por los expertos.
Los
precios de la energía son los principales responsables
del repunte que se ha visto amortiguado por los descuentos
introducidos por la industria de la automoción.
Esta
cifra creció un 5% durante el pasado mes, lo que
supone el mayor aumento desde marzo de 2003.
El
incremento de los precios experimentado desde enero de este
año alcanza ya el 3,9%. Un guarismo que hace que
los expertos esperen ahora que la cifra se incremente por
el efecto del Katrina sobre la economía estadounidense,
en general, y sobre los precios energéticos en particular.
La
mayoría de los analistas piensa también que
la FED continuará en su próxima reunión
del 20 de septiembre con el proceso de subida de los tipos
de interés de referencia, situados ahora en el 3,5%.
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