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Unesa
está al borde de la ruptura total. Su presidente
y máximo directivo de Iberdrola, Iñigo de
Oriol, presentó hoy su dimisión después
de que Endesa anunciase la pasada semana su intención
de retirarse hasta que la eléctrica vasca abandonase
la patronal. Además, propuso que Pedro Rivero, actual
vicepresidente, ocupase el puesto de manera interina hasta
que se resolviesen los enfrentamientos.
Pero
la dimisión no pudo hacerse efectiva porque la junta
directiva no se celebró. Y no lo hizo por el rechazo
total de Endesa y otros socios que también descartaron
el nombramiento de Rivero. De hecho, Oriol habría
recibido fuertes críticas por el apoyo de la compañía
a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, recordando que cuando
fue Iberdrola la amenazada en el año 2003, recibió
el pleno respaldo de Unesa.
Fuentes
del sector señalan que Endesa tiene capacidad de
bloqueo de todas las actividades de Unesa, actitud que podría
mantener de forma indefinida. Ahora muchos expertos dan
por muerta a la patronal eléctrica.
Una
situación que viene en un momento complicado para
el sector puesto que se está en pleno proceso negociador
con el Gobierno sobre el futuro marco tarifario así
como sobre la aplicación del llamado Libro Blanco
que contempla una profunda reestructuración de toda
la industria. La ruptura de Unesa supone la ruptura de la
interlocución con el Gobierno. Las empresas
tendrán que negociar de manera individual con la
administración, señalan fuentes del
sector.
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