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Los
coqueteos de Paraguay con EEUU han puesto en alerta al Gobierno
de Brasil. Ambos países forman parte del Mercosur,
motivo por el que la Administración de Lula vigila
de cerca los recientes acuerdos firmados entre Paraguay
y la Administración estadounidense.
El
ministro de Asuntos Exteriores brasileño, Celso Amorim,
ha asegurado que le preocupa el asunto. Según afirma
el diario argentino Clarín, el canciller
habría destacado el hecho de que Paraguay es un país
soberano y puede tomar sus propias decisiones, pero también
advirtió que tiene obligaciones firmadas en el marco
del Mercosur. Y dejó muy claro que la posibilidad
de que se firme "un acuerdo comercial unilateral no
es compatible con los demás socios del bloque".
Las
suspicacias surgieron tras la visita a Asunción (Paraguay)
realizada a finales del pasado mes de agosto por el secretario de
Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, quien firmó varios
acuerdos sobre defensa y lucha contra el terrorismo con el
Gobierno paraguayo. En el convenio suscrito establece
la posibilidad de que se instale en el país latinoamericano
una sucursal de la Oficina Federal de Investigación de EEUU (FBI); una posibilidad que parece que también
disgusta a Amorim.
El
canciller brasileño ha pedido transparencia sobre
el contenido de los acuerdos y también afirmó
que es innecesaria una base estadounidense en la región.
Parece que al principal socio del Mercosur le preocupa que
las actuales relaciones entre Paraguay y EEUU puedan derivar
en un futuro en algo más que pueda poner en peligro
la integridad de este bloque comercial.
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