El
FMI dedica en su último informe de Estabilidad Financiera
Global un capítulo a la evolución de los mercados
de bonos corporativos en los países emergentes. En
el caso de Latinoamérica, la clave de su expansión
en países como Chile, Perú o México
la tienen los inversores institucionales locales. Los gestores
de los fondos de pensiones y de inversión se sienten
atraídos por la rentabilidad que ofrecen estos títulos.
El
FMI asegura que las reformas realizadas en los sistemas
de pensiones y la creciente popularidad de los fondos de
inversión han beneficiado sobre todo a los mercados
de deuda pública. Pero no sólo a ellos. También
la renta fija privada ha experimentado un avance gracias
a la demanda generada por los inversores institucionales.
En
el caso de Chile, México y Perú, entre el
70% y el 90% de la deuda emitida por empresas está
en las carteras de los fondos de pensiones y de inversión.
Y lo mejor es que el potencial de crecimiento es muy grande
debido a que en la mayoría de los países latinoamericanos
la exposición de los inversores a la deuda corporativa
es relativamente baja e inferior a los límites que
impone la regulación.
En
el caso de los fondos de pensiones, en Argentina las inversiones
en deuda empresarial representaban en 2004 el 1,97% de la
inversión total, un porcentaje que es bastante más
elevado en el caso de Colombia (14,8%), México (14,38%),
Perú (11,64%) o Chile (7,05%).
El
informe también destaca que la participación
de los inversores extranjeros en los mercados locales de
deuda empresarial es reducida en relación a las posiciones
que mantienen en activos de renta fija pública o
en acciones.
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