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Miércoles 14 de septiembre de 2005 
 
Venezuela y Cuba, en contra de la propuesta de reforma de la ONU
 

Hoy comienza formalmente la Asamblea anual de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, evento en el que los líderes de 150 países firmarán un documento de reforma light de la institución que ha sido elaborado tras arduas negociaciones por representantes de un grupo de 33 países. La propuesta ha disgustado a Cuba y Venezuela, países que, una vez más, han unido sus voces para desafiar a los países ricos. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, estudia suspender su viaje a EEUU.

Al cierre de esta edición, no estaba claro si Chávez viajaría a Nueva York. El mandatario, a través de una información publicada en la página web del Gobierno, ha anunciado que se lo está pensando y dejó de nuevo al descubierto las malas relaciones que existen con EEUU.

Chávez asegura que EEUU le ha negado el visado a sus equipos de seguridad, a su médico y al jefe de la Casa Militar y, además, denunció nuevas amenazas de muerte, por lo que el mandatario considera que el Gobierno de EEUU está interfiriendo para que Venezuela no pueda cumplir sus obligaciones con la ONU.

Además, de paso, Chávez anunció que Venezuela ha decidido incrementar el suministro de petróleo a EEUU "por la ineficiencia, indolencia, incapacidad e imperialismo del Gobierno presidido por George Bush para atender a las víctimas del huracán Katrina".

Las lamentaciones. Mientras tanto, la Cumbre de la ONU ha comenzado ya en Nueva York. Durante la Asamblea, los líderes de 150 países firmarán la propuesta que han elaborado un grupo de 33 países escogidos. Entre ellos no está Venezuela, algo que también ha irritado a la Administración de este país latinoamericano. El canciller venezolano, Alí Rodríguez, lamentó que su país haya sido excluido de este proceso de elaboración.

Tampoco está Cuba, nación que también ha criticado el proceso que se ha utilizado para elaborar el documento final y que ha sido calificado por el vicecanciller de la isla, Abelardo Moreno, como falto de transparencia y sensibilidad.

En general, la propuesta realizada es muy poco ambiciosa y no incluye en su versión final las demandas realizadas por los países en desarrollo contra las prácticas proteccionistas de las naciones ricas. Además, pospone las decisiones sobre el funcionamiento del Consejo de los Derechos Humanos y no se da una definición clara sobre lo que constituye un delito de terrorismo.

Según afirman varios de los participantes en los procesos de discusión, se ha hecho todo lo que políticamente ha sido posible, lo que da una idea de lo complicadas que han sido las negociaciones.

Varios de los presidentes latinoamericanos, que al cierre de esta edición ya habían intervenido en la Asamblea, han expresado su descontento con la propuesta de reforma y también han aprovechado para criticar la actitud de los países ricos frente al comercio mundial.

Los discursos. El primero en intervenir ha sido el presidente mexicano, Vicente Fox, quien ha pedido un compromiso de los líderes mundiales para que la Ronda de Comercio de Doha dé resultados concretos de acceso a mercados y servicios. Algo en lo que también ha insistido el presidente chileno, Ricardo Lagos, quien asegura que si las barreras comerciales desaparecen, los beneficios potenciales que se podrían generar ascenderían a 130.000 millones de dólares (105.908 millones de euros).

También ha intervenido ya el mandatario argentino, Néstor Kirchner. El presidente del país austral aprovechó su discurso para volver a criticar al FMI, cuyo director general, Rodrigo Rato, también se encontraba presente en la Asamblea. Kirchner aseguró que "las recetas aconsejadas o impuestas por los organismos multilaterales de crédito generaron bajas tasas de creación de empleo, aumento de la informalidad y crecientes brechas entre los trabajadores cualificados y no cualificados".

Kirchner también crítico la actitud de los países ricos. Asegura que es paradójico que los países que predican con mayor énfasis las bondades del libre comercio sean también los que mantienen barreras y subsidios a su producción "en detrimento del potencial comercial de los países menos desarrollados o de economías pequeñas, situación que se agrava aún más para los que carecen de litoral marítimo".

El presidente de Perú, Alejandro Toledo, ha recordado al FMI -sin mencionarlo- que el país necesita que se cambie la fórmula que utiliza el organismo para contabilizar el gasto: "necesitamos que las obras de infraestructura que constituyen inversiones productivas y bienes de capital no se contabilicen en nuestro presupuesto como gastos corrientes".

Al cierre de esta edición, el último en intervenir fue el presidente brasileño, Lula da Silva, quien realizó un discurso muy corto en el que destacó los avances de Brasil en la lucha contra la pobreza, objetivo que, según ha explicado, se ha convertido en la prioridad de su Gobierno.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.