Hoy
comienza formalmente la Asamblea anual de Naciones Unidas
(ONU) en Nueva York, evento en el que los líderes
de 150 países firmarán un documento de reforma
light de la institución que ha sido elaborado
tras arduas negociaciones por representantes de un grupo
de 33 países. La propuesta ha disgustado a Cuba y
Venezuela, países que, una vez más, han unido
sus voces para desafiar a los países ricos. El presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, estudia suspender su viaje
a EEUU.
Al
cierre de esta edición, no estaba claro si Chávez
viajaría a Nueva York. El mandatario, a través
de una información publicada en la página
web del Gobierno, ha anunciado que se lo está
pensando y dejó de nuevo al descubierto las malas
relaciones que existen con EEUU.
Chávez
asegura que EEUU le ha negado el visado a sus equipos de
seguridad, a su médico y al jefe de la Casa Militar y,
además, denunció nuevas amenazas de muerte,
por lo que el mandatario considera que el Gobierno de EEUU
está interfiriendo para que Venezuela no pueda cumplir
sus obligaciones con la ONU.
Además,
de paso, Chávez anunció que Venezuela ha decidido incrementar
el suministro de petróleo a EEUU "por la ineficiencia,
indolencia, incapacidad e imperialismo del Gobierno presidido
por George Bush para atender a las víctimas del huracán
Katrina".
Las
lamentaciones. Mientras tanto, la Cumbre de la
ONU ha comenzado ya en Nueva York. Durante la Asamblea, los
líderes de 150 países firmarán la propuesta
que han elaborado un grupo de 33 países escogidos.
Entre ellos no está Venezuela, algo que también
ha irritado a la Administración de este país
latinoamericano. El canciller venezolano, Alí Rodríguez,
lamentó que su país haya sido excluido de
este proceso de elaboración.
Tampoco
está Cuba, nación que también ha criticado
el proceso que se ha utilizado para elaborar el documento
final y que ha sido calificado por el vicecanciller de la
isla, Abelardo Moreno, como falto de transparencia y sensibilidad.
En
general, la propuesta realizada es muy poco ambiciosa y
no incluye en su versión final las demandas realizadas
por los países en desarrollo contra las prácticas
proteccionistas de las naciones ricas. Además, pospone
las decisiones sobre el funcionamiento del Consejo de los
Derechos Humanos y no se da una definición clara
sobre lo que constituye un delito de terrorismo.
Según
afirman varios de los participantes en los procesos de discusión,
se ha hecho todo lo que políticamente ha sido posible,
lo que da una idea de lo complicadas que han sido las negociaciones.
Varios
de los presidentes latinoamericanos, que al cierre de esta
edición ya habían intervenido en la Asamblea,
han expresado su descontento con la propuesta de reforma
y también han aprovechado para criticar la actitud
de los países ricos frente al comercio mundial.
Los
discursos. El primero en intervenir ha sido el
presidente mexicano, Vicente
Fox, quien ha pedido un compromiso de los líderes
mundiales para que la Ronda de Comercio de Doha dé resultados
concretos de acceso a mercados y servicios. Algo en lo que
también ha insistido el presidente chileno, Ricardo
Lagos, quien asegura que si las barreras comerciales
desaparecen, los beneficios potenciales que se podrían
generar ascenderían a 130.000 millones de dólares
(105.908 millones de euros).
También
ha intervenido ya el mandatario argentino, Néstor
Kirchner. El presidente del país austral aprovechó
su discurso para volver a criticar al FMI, cuyo director
general, Rodrigo Rato, también se encontraba presente
en la Asamblea. Kirchner aseguró que "las recetas
aconsejadas o impuestas por los organismos multilaterales
de crédito generaron bajas tasas de creación
de empleo, aumento de la informalidad y crecientes brechas
entre los trabajadores cualificados y no cualificados".
Kirchner también
crítico la actitud de los países ricos. Asegura
que es paradójico que los países que predican
con mayor énfasis las bondades del libre comercio
sean también los que mantienen barreras y subsidios
a su producción "en detrimento del potencial
comercial de los países menos desarrollados o de
economías pequeñas, situación que se
agrava aún más para los que carecen de litoral
marítimo".
El
presidente de Perú,
Alejandro Toledo, ha recordado al FMI -sin mencionarlo-
que el país necesita que se cambie la fórmula
que utiliza el organismo para contabilizar el gasto: "necesitamos
que las obras de infraestructura que constituyen inversiones
productivas y bienes de capital no se contabilicen en nuestro
presupuesto como gastos corrientes".
Al
cierre de esta edición, el último en intervenir
fue el presidente brasileño, Lula
da Silva, quien realizó un discurso muy corto
en el que destacó los avances de Brasil en la lucha
contra la pobreza, objetivo que, según ha explicado,
se ha convertido en la prioridad de su Gobierno. |