Viernes 16 de septiembre de 2005
 
El Grupo Agbar podría mantener su participación en Aguas Argentinas
 
Zapatero acude al rescate de Kirchner
Alba Gil
 

El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, ya no tiene miedo a que el 30% de los argentinos se quede sin suministro de agua potable. Kirchner está preparando una nueva alternativa ante la anunciada retirada de la compañía francesa Suez de Aguas Argentinas. Su nuevo aliado en este asunto es el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha aceptado mediar para que Aguas de Barcelona (Agbar), que tiene una participación minoritaria en Aguas Argentinas, permanezca en el país.

La reunión de ayer en Nueva York entre ambos mandatarios, en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), ha sido fructífera. Lo que se presentaba como la última oportunidad política de Kirchner para evitar los posibles problemas en el suministro de agua se ha convertido en una posible solución.

Zapatero está dispuesto a ayudar a Kirchner. La idea es que Agbar forme parte de un nuevo contrato, para el que también se buscaría a otro inversor extranjero. Pero además, el Gobierno español adquirirá una participación, posiblemente a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI). Esta nueva estrategia cambiaría los planes de la empresa española. Agbar ha anunciado que también se marcha de Argentina, ya que está supeditada a las decisiones de su accionista mayoritario, Suez.

Antes del encuentro, Zapatero ya era consciente de la importancia del tema que iba a tratar con Kirchner. En los momentos previos a la reunión, el mandatario español quiso minimizar el impacto de la decisión de la compañía española y puntualizó que se trataba de un caso aislado. Un hecho que no va a repercutir en el resto de las inversiones españolas, que encuentran en el país austral un ambiente óptimo para sus operaciones.

Las conclusiones de esta reunión han sido una alegría para Kirchner, quien en principio había depositado todas sus esperanzas de negociación de Aguas Argentinas en un encuentro con el primer ministro francés, Dominque Villepin, que finalmente no se ha producido.

Estaba previsto que Kirchner se reuniera con Villepin el pasado miércoles, después de la reunión de la asamblea de la ONU, pero no fue así. El primer ministro francés no ha querido recibir a Kirchner para hablar de este asunto. El propio Villepin ha dicho que el conflicto empresarial entre Suez y las autoridades argentinas no es una preocupación del Gobierno francés.

Esta actitud ha sembrado la polémica. La negativa de Villepin para dialogar sobre Aguas Argentinas ha sido interpretada por las autoridades argentinas como una estrategia para presionar al Gobierno argentino para que permita un aumento en las tarifas. Incluso Kirchner ha llegado a declarar que el anuncio de Suez de dejar el país es una operación para quedarse.

El Gobierno francés quería y ha conseguido mantenerse al margen en este asunto. Sólo han habido unas declaraciones del Ministerio de Exteriores. Fuentes de la Cancillería han solicitado a las autoridades argentinas que respeten los intereses de Suez y colaboren para que la compañía pueda emprender una "salida ordenada" del país.

Origen del conflicto. La decisión de Suez se produce tras un año y medio de negociaciones con las autoridades argentinas. La compañía quiere un aumento del 20% en las tarifas, que están congeladas desde 2002, y ayuda para saldar una deuda de 400 millones de dólares. Una petición que el Gobierno argentino rechaza porque Suez no ha realizado las inversiones previstas en los contratos.

Las discrepancias han podido con la paciencia de Suez, que ha anunciado su marcha. La compañía francesa tiene tres concesiones en el país austral: en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Por el momento, la decisión de marcharse es tajante en el caso de las dos primeras concesiones. En Córdoba, la compañía mantiene sus negociaciones con el Gobierno local. Aunque fuentes de Suez han asegurado a Americaeconomica.com que no tienen ninguna esperanza en que se llegue a algún acuerdo.

En este conflicto, Agbar que tiene una participación del 25,61% en Aguas Argentinas, ha optado por secundar la decisión de Suez, el accionista mayoritario con el 39,93%. Fuentes de la empresa española han declarado a este diario que lamentan mucho la situación, pero que están supeditados a las decisiones de la compañía gala.

Ahora, la situación podría cambiar. Hay dos fechas claves. La primera será el próximo 22 de septiembre, día en el que Suez celebrará una junta de accionistas. En esta cita se formalizará la salida de la compañía gala de Argentina y se elegirá el momento exacto y el modo de la retirada. La segunda será el 14 de octubre, cuando se celebre la Cumbre de Salamanca. Está previsto que Kirchner y Zapatero concreten en este encuentro la posible asociación en Aguas Argentinas.

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