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El presidente de Argentina, Néstor Kirchner,
ya no tiene miedo a que el 30% de los argentinos se quede sin suministro
de agua potable. Kirchner está preparando una nueva alternativa
ante la anunciada retirada de la compañía francesa
Suez de Aguas Argentinas. Su nuevo aliado en este asunto es el presidente
español, José Luis Rodríguez Zapatero, que
ha aceptado mediar para que Aguas de Barcelona (Agbar), que tiene
una participación minoritaria en Aguas Argentinas, permanezca
en el país.
La
reunión de ayer en Nueva York entre ambos mandatarios, en
el marco de la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), ha sido fructífera.
Lo que se presentaba como la última oportunidad política
de Kirchner para evitar los posibles problemas en el suministro
de agua se ha convertido en una posible solución.
Zapatero
está dispuesto a ayudar a Kirchner. La idea es que Agbar
forme parte de un nuevo contrato, para el que también se
buscaría a otro inversor extranjero. Pero además,
el Gobierno español adquirirá una participación,
posiblemente a través de la Sociedad Española de Participaciones
Industriales (SEPI). Esta nueva estrategia cambiaría los
planes de la empresa española. Agbar ha anunciado que también
se marcha de Argentina, ya que está supeditada a las decisiones
de su accionista mayoritario, Suez.
Antes
del encuentro, Zapatero ya era consciente de la importancia del
tema que iba a tratar con Kirchner. En los momentos previos a la
reunión, el mandatario español quiso minimizar el
impacto de la decisión de la compañía española
y puntualizó que se trataba de un caso aislado. Un hecho
que no va a repercutir en el resto de las inversiones españolas,
que encuentran en el país austral un ambiente óptimo
para sus operaciones.
Las
conclusiones de esta reunión han sido una alegría
para Kirchner, quien en principio había depositado todas
sus esperanzas de negociación de Aguas Argentinas en un encuentro
con el primer ministro francés, Dominque Villepin, que finalmente
no se ha producido.
Estaba
previsto que Kirchner se reuniera con Villepin el pasado miércoles,
después de la reunión de la asamblea de la ONU, pero
no fue así. El primer ministro francés no ha querido
recibir a Kirchner para hablar de este asunto. El propio Villepin
ha dicho que el conflicto empresarial entre Suez y las autoridades
argentinas no es una preocupación del Gobierno francés.
Esta
actitud ha sembrado la polémica. La negativa de Villepin
para dialogar sobre Aguas Argentinas ha sido interpretada por las
autoridades argentinas como una estrategia para presionar al Gobierno
argentino para que permita un aumento en las tarifas. Incluso Kirchner
ha llegado a declarar que el anuncio de Suez de dejar el país
es una operación para quedarse.
El
Gobierno francés quería y ha conseguido mantenerse
al margen en este asunto. Sólo han habido unas declaraciones
del Ministerio de Exteriores. Fuentes de la Cancillería han
solicitado a las autoridades argentinas que respeten los intereses
de Suez y colaboren para que la compañía pueda emprender
una "salida ordenada" del país.
Origen
del conflicto. La decisión de Suez se produce tras
un año y medio de negociaciones con las autoridades argentinas.
La compañía quiere un aumento del 20% en las tarifas,
que están congeladas desde 2002, y ayuda para saldar una
deuda de 400 millones de dólares. Una petición que
el Gobierno argentino rechaza porque Suez no ha realizado las inversiones
previstas en los contratos.
Las
discrepancias han podido con la paciencia de Suez, que ha anunciado
su marcha. La compañía francesa tiene tres concesiones
en el país austral: en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Por el momento, la decisión de marcharse es tajante en el
caso de las dos primeras concesiones. En Córdoba, la compañía
mantiene sus negociaciones con el Gobierno local. Aunque fuentes
de Suez han asegurado a Americaeconomica.com que no tienen
ninguna esperanza en que se llegue a algún acuerdo.
En
este conflicto, Agbar que tiene una participación del 25,61%
en Aguas Argentinas, ha optado por secundar la decisión de
Suez, el accionista mayoritario con el 39,93%. Fuentes de la empresa
española han declarado a este diario que lamentan mucho la
situación, pero que están supeditados a las decisiones
de la compañía gala.
Ahora,
la situación podría cambiar. Hay dos fechas claves.
La primera será el próximo 22 de septiembre, día
en el que Suez celebrará una junta de accionistas. En esta
cita se formalizará la salida de la compañía
gala de Argentina y se elegirá el momento exacto y el modo
de la retirada. La segunda será el 14 de octubre, cuando
se celebre la Cumbre de Salamanca. Está previsto que Kirchner
y Zapatero concreten en este encuentro la posible asociación
en Aguas Argentinas.
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