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El presidente brasileño, Lula da Silva, podría perder
un gran aliado en el Congreso. El titular de la Cámara baja,
Severino Cavalcanti, está acorralado y prepara su renuncia.
Una dimisión que, en el caso de confirmarse, minará
un poco más la capacidad del Gobierno para sacar adelante sus
proyectos en el Parlamento. Y, además, este fin de semana
se celebran las elecciones internas del PT. Hay seis candidatos,
cinco de ellos dispuestos a batir al hombre que representa la corriente
mayoritaria del partido a la que pertenece Lula.
La
situación se complica un poco más para el Gobierno
brasileño. Parece que finalmente Cavalcanti no va a poder
aguantar. El presidente del Congreso se ha atrincherado en su domicilio
rodeado de amigos, compañeros de partido y de su familia
y está analizando detenidamente su situación. El panorama
es complicado.
La
semana pasada, Cavalcanti se convirtió en el protagonista
de los escándalos de corrupción tras conocerse
que pidió dinero al restaurante que trabaja en el Congreso
a cambio de renovar su licencia. El líder del Parlamento
negó una y otra vez las acusaciones y aseguró que
no dimitiría. Pero esta semana ha aparecido la prueba.
El
empresario que denunció la presunta extorsión, Sebastiao
Buani, mostró a los medios de comunicación el cheque
presuntamente extendido por el restaurante por valor de 7.500 reales
(2.626 euros) y a nombre de Gabriela Kenia S. Martins, la secretaria
personal de Cavalcanti. El presidente del Congreso ha seguido, a
pesar de todo, insistiendo en su inocencia y aferrándose
a su cargo. Aunque lo cierto es que no se ha recuperado del golpe
sufrido tras la aparición del cheque.
Miedo
al 'juicio parlamentario'. Según la prensa brasileña,
Cavalcanti está preparando su renuncia y la presentará
el jueves después de comparecer en el Congreso. Hay
que tener en cuenta que si se va voluntariamente no se tendrá
que someter al 'juicio' parlamentario, pero que, si no lo hace y
es el Congreso el que decide, podría perder su mandato. Eso
mismo le ha ocurrido al diputado del Partido Laborista de Brasil
(PLB), Roberto Jefferson.
Esta
semana, el
Congreso de Brasil ha decidido por aplastante mayoría (313
votos a favor y 156 en contra) suspender el mandato por ocho años
de Jefferson, el hombre que destapó el escándalo de
los sobornos en el seno del Gobierno de Lula y del Partido de los
Trabajadores (PT) y el primero que recibe una sanción en
más de tres meses de crisis.
La
contundencia con la que se ha expresado la Cámara baja da
una idea de lo que le puede ocurrir a la veintena de legisladores
que están en la lista de los presuntos corruptos y sobre
los que tiene que decidir el Parlamento en los próximos días.
El
panorama político brasileño está una semana
más dominado por las turbulencias generadas por los casos
de corrupción. Y también una vez más, esta
situación ha hecho perder a Lula puntos de cara a su reelección
en las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo
año. Según la última encuesta divulgada por
CNT/Sensus, la popularidad del presidente latinoamericano se ha
desplomado. Ha caído 10 puntos porcentuales entre julio y
septiembre.
En julio, el 59,9%
de los brasileños aprobaba la labor desempeñada por
Lula al frente del Gobierno. Dos meses más tarde, sólo
el 50% respalda al presidente. El porcentaje sigue siendo elevado
si se compara el apoyo con el que gobiernan otros mandatarios latinoamericanos
como el peruano, Alejandro Toledo, (8%), o el costarricense, Abel
Pacheco, (20%).
La
popularidad de Lula. Pero esa abrupta pérdida de
respaldo popular muestra el resbaladizo suelo en el que se mueve
Lula tras la crisis política que ha estallado en su Gobierno,
en su partido (PT) y que incluso ha comenzado a afectarle a él
personalmente tras aparecer su nombre, junto al del ministro de
Economía, Antonio Palocci, en la lista de las personas que
pagaron varios viajes y el de sus familias con cargo a los fondos
del PT.
Según
el presidente del Instituto Sensus, Ricardo Guedes, los resultados
muestran que "el deterioro político, la caída
de la popularidad y la falta de acción del presidente comienzan
a poner en riesgo su reelección".
No obstante, si
hoy se celebraran las elecciones, Lula volvería a ganar. Aunque
cada vez la distancia que le separa del candidato del Partido de la
Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra (oposición),
es más corta. Tampoco ha cambiado mucho la percepción
que se tiene fuera de Brasil del presidente. Lula sigue siendo el
mandatario latinoamericano más mimado en el exterior. Quizá
por eso, de cuando en cuando, se refugia en su actividad internacional
para apartarse del insano ambiente que se respira en los pasillos
de la política brasileña.
Esta
semana, al mas puro estilo de Hugo Chávez o de Fidel Castro,
Lula ha hecho un llamamiento a la unidad de todos los latinoamericanos.
El encendido discurso lo realizó
en su programa semanal de radio 'Café con el Presidente',
en el que defendió la integración de América
del Sur, un proyecto que apoyó personalmente la pasada semana
con su presencia en Perú para inaugurar la carretera interoceánica
que une este país con Brasil.
Actividad
internacional. Y esta semana Lula ha estado en Guatemala
para presentar el Programa de Incentivos a las Inversiones Brasileñas
en Centroamérica (Pibac), un proyecto que pretende aprovechar
la próxima entrada en vigor del tratado de libre comercio
de esta región con EEUU (Cafta) para exportar productos brasileños
al mercado estadounidense. Se trata de la primera visita oficial
del presidente brasileño a esta nación centroamericana,
un viaje que aprovechó para firmar acuerdos de cooperación
técnica en la producción de etanol, un alcohol combustible
que se genera a partir de la caña de azúcar.
La
próxima parada fue Nueva York, donde el mandatario participó
en la Asamblea Anual de Naciones Unidas (ONU), un evento que el
presidente brasileño aprovechó para exigir una ampliación
del Consejo de Seguridad de este organismo y un asiento permanente
en él.
Mientras
tanto, en el país, las diatribas políticas se suceden
sin descanso. Los reproches al Gobierno llegan desde todas partes.
Incluso desde los altos cargos de la Administración se han
hecho declaraciones más propias de enemigos que de amigos.
Esta
semana la sorpresa la ha dado el vicepresidente del Gobierno, José
Alencar, quien ha asegurado que está preparado para sustituir
a Lula si renuncia y, en caso de hacerlo, ha anunciado que cambiará
la política económica. Estas polémicas declaraciones
las realizó
al diario brasileño Folha de Sao Paulo. Alencar
afirmó que se mantendrá "fiel" a Lula, pero
lo cierto es que su apoyo le ha salido caro al presidente.
Un
sustituto para el presidente. El hecho de que el vicepresidente
considere posible que se inicie un juicio político contra
Lula que le obligue a renunciar ya es un dato a tener en cuenta.
Pero más significativo aún es que se muestre dispuesto
a sucederle: "no esquivaré mi responsabilidad de cumplir
con mi deber ni de defender mis derechos". Y más aún
que anunciara que si finalmente le acaba reemplazando, cambiará
de inmediato la política económica.
A
Alencar le disgusta especialmente la política monetaria y
ha afirmado que en el caso de que llegue a ser presidente convocaría
inmediatamente a los economistas más brillantes y con más
experiencia del país para modificarla. Curiosamente esta
semana ha sido la elegida por el Banco Central del país (BC)
para recortar los tipos de interés de referencia por primera
vez en 17 meses hasta dejarlos en el 19,5%.
A
pesar de todo lo que está pasando, Lula pocas veces se muestra
abatido y aprovecha cualquier circunstancia para asegurar que está
tranquilo. Aunque no lo están tanto sus compañeros
de partido.
Este
fin de semana se celebran las elecciones internas del PT y la situación
en el seno de esta formación es cada día más
caótica. Algunos observadores advierten que se producirá
un éxodo en el partido debido a la lentitud o pasividad con
la que los dirigentes del PT están llevando a cabo la depuración
de las responsabilidades políticas de los implicados en los
casos de corrupción. De hecho, a estas alturas todavía
está en el partido la mayoría de los diputados que
figura en la lista negra de los posibles corruptos.
Hoy
se celebrará un esperado debate entre los candidatos a la
Presidencia del PT que será retransmitido en directo por
los medios de comunicación del país. En él
participarán Ricardo Berzoini, Markos Sokol, Mario do Rasio,
Plínio de Arruda, Walter Pomar y Raúl Pont. Berzoini
es el candidato de la corriente del Campo Mayoritario a la que pertenece
Lula, Palocci, el ex ministro de la Presidencia, José Dirceu,
y la cúpula directiva del PT y el resto forma parte de corrientes
más a la izquierda que están dispuestos a destronar
a la actual dirección de esta formación política.
En los próximas días, serán las peleas internas
a raíz de estos comicios las principales protagonistas de
la vida política brasileña. |