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Representantes de EEUU han comenzado a celebrar encuentros bilaterales
con sus homólogos de algunos países latinoamericanos
con el objetivo de negociar la inmunidad diplomática a soldados
estadounidenses ante la Corte Penal Internacional (CPI) . Sin embargo,
la mayoría de los presidentes de Iberoamérica han
rechazado la propuesta de la Administración estadounidense,
a la que ha calificado de insulto. La respuesta de la Casa Blanca
ha sido contundente: si no hay inmunidad, estos países no
recibirán más ayudas económicas de EEUU.
Hasta
la fecha, Costa Rica se ha convertido en el último país
perjudicado por el castigo estadounidense. La Administración
Bush ha cancelado al Gobierno costarricense dos programas de ayuda
para discapacitados y de apoyo comercial, aunque los representantes
del país centroamericano no han hecho todavía estimaciones
aproximadas de la cuantía perdida. El canciller de Costa
Rica, Roberto Tovar, ha explicado que el pacto es ofensivo y que
no romperá las relaciones con la CPI, en la que además
trabaja una jueza costarricense.
El
secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, viajó a Perú
el pasado 17 de agosto para continuar con la labores de presión.
Aunque todavía el Gobierno de Alejandro Toledo no ha confirmado
de forma oficial si aceptará la propuesta estadounidense,
lo cierto es que de momento Bush mantiene suspendidas las ayudas
militares a Perú para controlar el narcotráfico. Perú
es un país que, según un informe de Naciones Unidas
de 2004, se ha convertido en el segundo productor de cocaína
mundial, con el 32% del total, precedido sólo por Colombia.
Ecuador
es otra de las naciones que también ha sufrido un recorte
de la ayuda militar estadounidense, ya que Bush ha condicionadola
entrega de estos recursos a la firma del acuerdo de inmunidad para
sus soldados. El ex presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez
indicó que la firma de este acuerdo supondría aceptar
la existencia de dos estándares de responsabilidad penal
de las personas según su nacionalidad. Si son estadounidenses
los que cometen delitos internacionales, éstos quedarían
en la impunidad, mientras que si son ciudadanos de cualquier otro
país del mundo, su responsabilidad penal puede hacerse efectiva
por la CPI.
Fuentes del Instituto del Tercer Mundo han
explicado a Americaeconomica.com que EEUU, además
de querer libertad de actuación para sus soldados, tiene
un especial interés en una región de Latinoamérica:
la Triple Frontera en Paraguay, centro de una importante comunidad
sirio-libanesa que ha sido acusada de tener vínculos con
grupos integristas islámicos.
El acuerdo buscado por EEUU. El
Gobierno de EEUU, que no pertenece a la CPI, aprobó una ley
en agosto de 2002, por la que prohíbe la asistencia militar
a países que sean miembros de la Corte. Posteriormente, a
finales de 2004, el Ejecutivo estadounidense dio luz verde a una
enmienda a la ley en la que prohibió el acceso a los Fondos
de Asistencia Económica a los integrantes de la CPI, excepto
si llegaban a un acuerdo con EEUU.
Este pacto recibió el nombre de 'Acuerdo
relativo al Artículo 98 del Estatuto de Roma', en el que
aquellas partes que lo firmen se comprometen a no entregar o trasladar,
sin el consentimiento expreso de EEUU, a funcionarios del Gobierno
estadounidense, o personal militar, a la CPI.
Desde que la Administración Bush se
ha lanzado a la campaña para conseguir que los países
miembros de la Corte suscriban este pacto, un total de 53 países
de Latinoamérica, Europa y África han declinado firmar
el acuerdo porque consideran que resta su compromiso con el Tribunal.
Pero no todos han sido penalizados. Hasta la
fecha se desconocen los motivos oficiales por los que países
como Argentina, Australia y Nueva Zelanda, aún siendo miembros
de la CPI, no son tratados de la misma manera. Por el contrario,
Colombia, estado por el que caminan libremente 8.000 soldados de
las fuerzas armadas norteamericanas en los últimos cinco
años, firmó en 2002 un nuevo acuerdo de inmunidad.
Los castigos impulsados por Bush se han dejado
sentir en la economía estadounidense. Según informa
hoy viernes el Departamento de Comercio de EEUU, el déficit
presupuestario ha ascendido a 195,7 millones de dólares (160,1
millones de euros) en el segundo trimestre de 2005, lo que supone
un 1,5% menos del alcanzado a principios de este año, cuando
marcó el record histórico 198,7 millones de dólares
(162,5 millones de euros).
Una investigación realizada por el periódico
The New York Times revela que los expedientes presupuestarios
americanos demuestran que Uruguay, cuyo nuevo Gobierno de izquierda
se ha negado vehemente a firmar un acuerdo de inmunidad, y Bolivia
han perdido 1,5 millones de dólares (1,2 millones de euros)
desde 2003. Además, el programa internacional de Educación
y Entrenamiento Militar de EEUU, que paga para que los oficiales
militares latinoamericanos estudien en el país de Bush, redujo
sus matrículas a 770 para oficiales por año, de una
media anual de 3.000.
La mayoría de las naciones que han perdido
el dinero son países con pocos recursos económicos,
como República Dominicana, a la que EEUU penalizó
por no querer firmar el acuerdo con la suspensión de 400.000
dólares (327.252 euros), lo que ha impedido poner en funcionamiento
su única lancha guardacostas durante dos años. Esta
embarcación realiza labores de antidroga o pescadores perdidos
en el mar.
Parece ser que las pretensiones estadounidenses
se enfrentan a un gran bastión de resistencia a su ideología
expansionista e impositiva. De momento, la mayoría de naciones
latinoamericanas se aúna ante un mismo lema: no cambiarán
sus principios por cualquier contraprestación en dinero. |