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próximo 4 de diciembre, la base aliada que comanda el presidente
Hugo Chávez y los partidos de la oposición medirán
de nuevo sus fuerzas en las urnas. Los precedentes, el último
en el mes de agosto, no dejan lugar a dudas: Chávez conseguirá
controlar la mayoría de la Asamblea Nacional (AN). Sin embargo,
en esta ocasión hay un elemento nuevo que podría dar
alguna sorpresa. Los desagregados partidos de la oposición
están fírmemente dispuestos a unirse. El problema
es que no lo consiguen.
Los
políticos venezolanos han tenido esta semana mucho ajetreo.
El próximo lunes 19 de septiembre acaba el plazo para que
los partidos que quieran presentarse a las elecciones legislativas
presenten a sus candidatos. Las formaciones que se aglutinan en
torno a Chávez han tardado poco tiempo en organizarse, pero
la oposición todavía anda de reunión en reunión
en busca de nombres de consenso.
A
pesar de las diputas internas y de lo complicado del proceso el
ambiente es más optimista que en anteriores citas, comicios
en los que la descoordinación exhibida por los partidos opuestos
a Chávez jugó a favor de los intereses del presidente.
Eso es lo que pasó en las elecciones a gobernadores de noviembre
de 2004, en los últimos comicios municipales del mes de agosto
y hace ahora un año en el referéndum revocatorio contra
el mandatario bolivariano.
Misión:
derrotar a Chávez. Parece que tanto fracaso consecutivo
y siempre por el mismo motivo, acusaciones de fraude aparte, ha
acabado por animar a los miembros de la oposición a dejar
a parte sus rencillas y a embarcarse conjuntamente en la misión
de derrotar a Chávez. Ellos dicen que casi lo han conseguido.
Pero el asunto no está tan claro.
Según han asegurado varios diputados de los partidos opositores
ya se han llegado a acuerdos en casi una veintena de estados para
presentar a sus candidatos. Sólo faltaría a estas
alturas un pacto en las provincias de Miranda, Lara, Bolívar
y Portuguesa. El optimismo reina en las filas de los diputados del
principal partido contrario al Gobierno venezolano, Acción
Democrática (AD). Algunos legisladores aseguran que los candidatos
del Movimiento V República (MVR) que lidera Chávez
podrán ser derrotados si la oposición se unifica y
justifican este desacostumbrado buen humor en el hecho de que la
popularidad del presidente, según afirman, ha sufrido un
deterioro y en que los postulados del partido oficial (MVR) no tienen
peso en la sociedad.
Pero
esta recobrada alegría podría durar muy poco. Las
reuniones continuaban hoy a contrarreloj y parece que han surgido
problemas. Graves problemas. La alianza podría estar en peligro.
Según ha filtrado la prensa venezolana, los acuerdos alcanzados
hasta ahora no son tan firmes como en un principio parecía.
La
oposición, otra vez dividida. Los líderes
de AD, Henry Ramos y Jesús Méndez, han logrado enfadar
a sus socios en esta cruzada (Primero Justicia, La Causa R, Copei,
Proyecto Venezuela, Izquierda Democrática, Movimiento al
Socialismo y Polo Democrático) al exigir encabezar las listas
en 20 estados de un total de 23. Una actitud que desde la Causa
R han calificado de soberbia e incluso han amenazado con abandonar
el bloque si persisten en ella. En
algunos ámbitos no se descarta que finalmente la oposición
acabe agrupándose en dos frentes, uno liderado por AD y Primero
Justicia y el otro por Copei.
Mientras
la oposición se pelea entre sí, Chávez avanza
sin problemas en su campaña. Esta misma semana ha tomado
juramento a sus 167 candidatos y a otros tantos suplentes. El presidente
venezolano se ha mostrado triunfalista. Tiene motivos. No ha perdido
unas elecciones ni un referéndum desde que llegó al
poder en diciembre de 1998.
Chávez
ha vaticinado una aplastante derrota de la oposición. Una
más. Los diputados aliados del Gobierno esperan conseguir
el control de dos tercios de la AN, un triunfo que permitiría
a la Administración venezolana seguir sacando adelante sin
problemas todos sus proyectos en las Cámaras a pesar de la
polémica que han suscitado casi todos ellos, como el de la
reforma de la Ley del Banco Central, o la Ley de Ilícitos
cambiarios o la Ley de Contenidos.
El
mandatario venezolano, además, ha restregado a sus contrincantes
su solidaridad con la base aliada y ha destacado el hecho de que
se ha dado especial atención a los candidatos de los partidos
más pequeños que integran su alianza, como el Partido
Comunista (PCV), Patria para Todos, Podemos o el Movimiento Electoral
del Pueblo.
Chávez
en Zulia.La campaña oficial para estas elecciones
comienza el 30 de octubre. Y Chávez no va a perder ni un
minuto. El presidente de Venezuela ha anunciado que entre octubre
y noviembre estará en el Estado de Zulia para apoyar a sus
candidatos en esta provincia. La elección no es casual. Zulia
siempre se le ha resistido a Chávez. Allí la oposición
ha ganado los comicios a gobernadores, alcaldías y municipios.
El enfrentamiento dialéctico entre Chávez y el gobernador
de este Estado, Manuel Rosales (de Un Nuevo Tiempo), promete ser
de los más entretenidos de la campaña.
Parece
que la carrera por ganar las elecciones legislativas en Venezuela
ha comenzado, aunque hay un bando que todavía no ha ocupado
su puesto en la parrilla de salida. Antes tienen que elegir a su
'jugador'. Este fin de semana será clave para conocer la
estrategia de la oposición y su capacidad para cambiar un
resultado que a estas alturas está prácticamente decidido
sino hay grandes novedades de última hora. Estos comicios,
en los que podrán participar 14 millones de venezolanos,
serán un entrenamiento más para la gran batalla presidencial
que se librará en 2006.
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