Viernes 16 de septiembre de 2005
 
DR-Cafta, pobreza, empleos y educación
Antonio Lacayo*
 

Daniel Ortega y sus diputados están opuestos al DR-Cafta (1) . Proponen como
alternativa la iniciativa ALBA del presidente Chávez. Pero con Chávez la
pobreza ha aumentado en Venezuela, a pesar de los millones que significa
vender petróleo. Veo difícil que Nicaragua salga de la pobreza sin
petróleo, agarrada de la mano de Caracas.

Si partimos de que el principal problema de Nicaragua es la pobreza y que
nuestro objetivo como país debe ser subir el estándar de vida de los
nicaragüenses, con énfasis en los que están mal, debemos analizar el
DR-Cafta desde esa perspectiva.

La mejor forma de combatir la pobreza es generar empleos dignos para todos
los interesados en trabajar. También debemos invertir grandes sumas en
educación básica y técnica, a fin de dignificar a nuestros ciudadanos y
hacerlos mejores instrumentos de su propio futuro.

Sin embargo, generar empleos masivamente y educar sin dejar a nadie por
fuera, dada la poca acumulación de capital nacional en manos del Estado y
los particulares, requiere de atraer muchísima inversión extranjera que
venga a formar nuevas empresas en el país, generar esos empleos, activar
la economía y producir con ello los impuestos que permitan invertir
fuertemente en educación.

En consecuencia, tenemos que admitir que todo lo que atraiga inversión
ayudará a caminar por el camino señalado y que aquello que la ahuyente es
malo.

La pregunta es ¿traerá el DR-Cafta inversión al país? Los entendidos
afirman que sí, de inmediato a la industria ligera del textil-vestuario y
otras maquilas, que en el caso de Nicaragua ya son responsables de 75.000
empleos directos y permanentes. También habrá empleo en proyectos de
generación hidroeléctrica, dada la mayor seguridad de que habrá un mercado
centroamericano de energía. Y seguramente en la exportación de productos
agrícolas no tradicionales y algo también en las inversiones turísticas.
Si esto es así, el DR-Cafta ayudará.

No hay duda que las transnacionales seguirán invirtiendo en función de la
apertura de nuestra economía. Según Jeffrey Sachs, uno de los economistas
que mejor conoce el tema de la pobreza en el mundo, entre las 100
economías más importantes del planeta hay varias empresas transnacionales
que son económicamente más fuertes que Nicaragua. El que vengan a operar
al país es como abrir relaciones de cooperación con un país más.

En Nicaragua, a raíz de la democracia conquistada en 1990, ya operan
Telefónica y América Móvil en teléfonos; Nestlé y Parmalat en lácteos;
Esso, Texaco y Shell en petróleo; Cemex y Holcim en cemento; Unión Fenosa
en electricidad; Cargill en pollos y recientemente General Electric en
banca.

También operan otras empresas extranjeras de gran importancia, buenas para
la economía: Supermercados Palí, embotelladoras de Coca Cola y Pepsi Cola, el
ingenio Monte Rosa, los hoteles Crowne Plaza, Metrocentro, Camino Real,
Princess y Montelimar, los tres centros comerciales más grandes de
Managua, pollos Pipasa, la cervecería Victoria -que ahora es
centroamericana-, las generadoras de electricidad de Corinto, Tipitapa
Power, Amfels, Ormat y Polaris, constructoras como M&S y otras de
distintos tipos, todas generadoras de empleo, actividad económica e
impuestos. Inversiones como estas crecerán en número e importancia con el
DR-Cafta.

Además, el país ha sido capaz de atraer 87 empresas que operan en 16
parques industriales llamados zonas francas, que generan ya 72.000 empleos
directos, con potencial de crecer en unos pocos años al doble y más, una
vez se firme este tratado de libre comercio con Centroamérica, República
Dominicana y EEUU.

La izquierda latinoamericana se quedó sin modelo económico desde el
colapso del bloque de la URSS y la caída del muro de Berlín, y lo único
que se ha visto como una alternativa seria es la posición esgrimida por
Lula y Lagos en Brasil y Chile, respectivamente, ambos a favor de la apertura económica a las fuerzas del mercado y la inversión privada, junto con un gran énfasis en
la inversión social del Estado.

Pero el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Niacaragua (FSLN) aún no abraza esa filosofía. De lo contrario, estaría apoyando el DR-Cafta con decisión, en paralelo con las leyes de protección social. Pero su posición no es ésa. Sencillamente pide oponerse al tratado.

Por eso, y a pesar de las últimas sentencias que pueden distraernos de lo
importante, se debe aprovechar el final del receso parlamentario para
volver a poner el tema del DR-Cafta en la agenda nacional y mirar hacia
delante.

Ahora que se perdió agosto, no perdamos septiembre, el Mes de la Patria.
Septiembre debe marcar un paso de gigante para avanzar en contra de la
pobreza, abriendo más al país, haciéndolo más atractivo a la inversión,
aprobando sin temor el DR-Cafta. La crisis, que no nos distraiga más.

*El autor es ingeniero y fue ministro de la Presidencia durante el Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1997).

(1) DR-Cafta es el tratado de libre comercio entre República Dominicana, Centroamérica y EEUU (Dominican Republic-Centro American Free Trade Agreement)
Edita Asesores de Publicaciones S.L.