Viernes 16 de septiembre de 2005
 
Los hondureños escogerán el próximo 27 de noviembre a su nuevo presidente
 
Elecciones sobre fango
Por Víctor López
 

Honduras ha comenzado a preparar las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán el 27 de noviembre. Una batalla por el trono del Ejecutivo que se presenta interesante, ya que dos de los principales aspirantes, Lobo Sosa, del grupo gobernante el Partido Nacional (PN) y Zelaya Rosales, del Partido Liberal (PL), tienen un empate técnico del 36% en intención de voto. Pero los candidatos tendrán que librar otra lucha además de intentar vencer sobre sus rivales: lavar la imagen social del país dañada por la corrupción, el desempleo y la inseguridad.

Este panorama es en el que viven los hondureños, según el último sondeo elaborado por la consultora Cid-Gallup. Los datos del informe revelan que un 46% de los ciudadanos de la República califica la gestión de Gobierno del actual presidente, Ricardo Maduro, como la más corrupta en relación con las anteriores. Además, un 45% opina que la situación económica familiar está peor que hace un año, y que la violencia, el crimen y el tráfico de drogas son los principales problemas a los que se enfrenta el país.

La convocatoria de noviembre, la séptima consecutiva que realiza Honduras desde que el país volvió a la democracia en 1980 tras la dictadura del coronel Juan Aberto Megar, estrenará la nueva Ley Electoral y de Organizaciones Políticas, aprobada por el Congreso Nacional el 15 de mayo de 2004. Este nuevo reglamento tiene como novedad que por primera vez se limita el periodo de propaganda electoral a 50 días antes de la fecha de las elecciones primarias y a 90 antes de las generales. Además los hondureños votarán por primera vez por el vicepresidente, figura que estuvo en vigencia hasta 1954 y que fue sustituida por tres políticos escogidos directamente por el mandatario. Junto a él, se eligirán también a 128 diputados y a 298 alcaldes y concejales municipales.

Los candidatos. Aunque son cinco los partidos que participarán en las elecciones presidenciales, sólo los dos mayoritarios tienen posibildiades de ganar el asiento del presidente: el Partido Nacional (PN), que actualemente está en el poder, y el Partido Liberal (PL), la primera fuerza de la oposición. Los otros tres partidos, que en la convocatoria de 2001 no alcanzaron ni el 5% del respaldo de la ciudadanía son: Unificación Democrática (UD), Innovación y Unidad Social Demócrata (INU) y Democracia Cristiana (DC).

El empresario Zelaya Rosales será el aspirante a la Presidencia por el PN. Según el último sondeo emitido por la consultora Cid-Gallup, cuenta con el apoyo de un 36% de los hondureños, aunque un 29% ha mostrado su disconformidad hacia Rosales. Mientras, el ganadero Loba Sosa constituye la apuesta del PL para relevar a Maduro. Aunque aparentemente tiene un empate técnico con su rival nacionalista para ganar las elecciones, le diferencia de Rosales que un 22% de los ciudadanos (es decir, siete puntos porcentuales menos que el canidato del PN), es contrario a su ideología.

Juan Almendárez Bonilla es el candidato de UD. Se estrena como miembro activo de un partido político, aunque ideológicamente ha estado ligado a grupos progresistas y a sectores populares. La formación DC presentará por primera vez al aspirante para la Presidencia a Juan Ramón Martínez, uno de los fundadores del partido mientras que Carlos Sosa Coello, se convertirá en el protagonista de INU. Según fuentes consultadas por Americaeconomica.com, estos tres partidos con considerados 'redes clientistas' ya que están más interesados en concentrar apoyo político que en ofrecer programas efectivos.

Sin propuestas. Un estudio presentado por el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh) acusa a los máximos mandatarios de basar sus campañas políticas en propagandas en vez de en propuestas. La entidad detalla en su informe que el PL parece orientar sus programas políticos en culpar a su principal rival nacionalista de emplear los fondos estatales en actividades electorales, algo que ellos rechazan.

El resto de las agrupaciones políticas ha intentado vencer este escollo de ausencia de propuestas y dejar bien claro cuáles son sus aspiraciones políticas. En una entrevista que un diario regional de Honduras a Almendárez Bonilla (UD) y a Ramón Martínez (DC), el primero ha explicado que el principal problema del país es el desempleo y la necesidad de limpiar la corrupción del Gobierno. Además luchará por aumentar el salario mínimo y fomentar las inversiones con el objetivo de crear fuentes de empleo y elevar los ingresos.

Mientras que Ramón Martínez (DC) detalló que su programa político gira en torno a tres ejes: reformar el sistema público con la creación de un Ministerio de Planificación Estratégica, la elección directa de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) por parte de los ciudadanos y volver a un sistema bicameral en el Poder Legislativo con la formación de un Senado compuesto, entre otros, por los ex presidentes de la República.

Sin diálogo. La batalla de los principales líderes para relevar a Maduro, centrada en atacar a los rivales y sin presentar propuestas claras, se ha cobrado a su primera víctima. El 'Gran Acuerdo por Honduras', una iniciativa que tan sólo hace tres meses tenía el respaldo de los cinco partidos políticos y de Naciones Unidas (ONU), y que estaba orientada a reducir la pobreza de la República y a fortalecer la democracia, este proyecto debía haber sido ratificada el pasado 7 de septiembre. Sin embargo, unas horas antes de la celebración del acto, los mandatarios de las agrupaciones políticas se echaron atrás.

En una prolongada reunión entre los partidos antes de la firma, los líderes reconocieron que habían surgido diferencias y que necesitaban más tiempo para dialogar. Almendárez Bonilla (UD) explicó que no aprobó el Acuerdo por Honduras porque con su apoyo respaldaría al Gobierno hondureño que a su juicio, no ha resuelto el problema de los combustibles en beneficio de los pobres como había solicitado.

Por su parte, los miembros del PL pidieron que antes de ratificar el Acuerdo, el Ejecutivo tiene que incluir en su agenda temas que rechazó y que están relacionados con el combate a la corrupción y a la urgente reducción de los combustibles, el mismo planteamiento que fue utilizado por el resto de los candidatos. El único que estaba dispuesto a firmarlo fue el aspirante presidencial del PN, el partido gobernante.

Al encuentro también habían sido invitados como testigos honoríficos los ex presidentes de Uruguay, Jose María Sanguinetti; Perú, Valentín Paniagua; el excanciller de Colombia, Augusto Ramírez y el ex ministro de Hacienda de México, José Angel Gurría. Todos ellos coincidieron en calificar lo ocurrido como un acto de informalidad por parte de los políticos hondureños.

Las elecciones de 2001. En las elecciones presidenciales celebradas el 25 de noviembre de 2001, el PN con un 52,1% de los votos. Con estos resultados, Ricardo Maduro sucedió a Flores en la Jefatura del Estado el 27 de enero de 2002. El resto del sufragio se repartió de la siguiente forma: el PL consiguió el 44,26% de los votos, el INU obtuvo el 1,45% y el DC sólo el 0,97% (ver resultados detallados)

 

 

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