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Honduras ha comenzado a preparar las próximas
elecciones presidenciales que se celebrarán el 27 de noviembre.
Una batalla por el trono del Ejecutivo que se presenta interesante,
ya que dos de los principales aspirantes, Lobo Sosa, del grupo gobernante
el Partido Nacional (PN) y Zelaya Rosales, del Partido Liberal (PL),
tienen un empate técnico del 36% en intención de voto.
Pero los candidatos tendrán que librar otra lucha además
de intentar vencer sobre sus rivales: lavar la imagen social del
país dañada por la corrupción, el desempleo
y la inseguridad.
Este panorama es en el que viven los hondureños, según
el último sondeo elaborado por la consultora Cid-Gallup.
Los datos del informe revelan que un 46% de los ciudadanos de la
República califica la gestión de Gobierno del actual
presidente, Ricardo Maduro, como la más corrupta en relación
con las anteriores. Además, un 45% opina que la situación
económica familiar está peor que hace un año,
y que la violencia, el crimen y el tráfico de drogas son
los principales problemas a los que se enfrenta el país.
La
convocatoria de noviembre, la séptima consecutiva que realiza
Honduras desde que el país volvió a la democracia
en 1980 tras la dictadura del coronel Juan Aberto Megar, estrenará
la nueva Ley Electoral y de Organizaciones Políticas, aprobada
por el Congreso Nacional el 15 de mayo de 2004. Este nuevo reglamento
tiene como novedad que por primera vez se limita el periodo de propaganda
electoral a 50 días antes de la fecha de las elecciones primarias
y a 90 antes de las generales. Además los hondureños
votarán por primera vez por el vicepresidente, figura que
estuvo en vigencia hasta 1954 y que fue sustituida por tres políticos
escogidos directamente por el mandatario. Junto a él, se
eligirán también a 128 diputados y a 298 alcaldes
y concejales municipales.
Los
candidatos. Aunque son cinco los partidos que participarán
en las elecciones presidenciales, sólo los dos mayoritarios
tienen posibildiades de ganar el asiento del presidente: el Partido
Nacional (PN), que actualemente está en el poder, y el Partido
Liberal (PL), la primera fuerza de la oposición. Los otros
tres partidos, que en la convocatoria de 2001 no alcanzaron ni el
5% del respaldo de la ciudadanía son: Unificación
Democrática (UD), Innovación y Unidad Social Demócrata
(INU) y Democracia Cristiana (DC).
El empresario Zelaya Rosales será el
aspirante a la Presidencia por el PN. Según el último
sondeo emitido por la consultora Cid-Gallup, cuenta con el apoyo
de un 36% de los hondureños, aunque un 29% ha mostrado su
disconformidad hacia Rosales. Mientras, el ganadero Loba Sosa constituye
la apuesta del PL para relevar a Maduro. Aunque aparentemente tiene
un empate técnico con su rival nacionalista para ganar las
elecciones, le diferencia de Rosales que un 22% de los ciudadanos
(es decir, siete puntos porcentuales menos que el canidato del PN),
es contrario a su ideología.
Juan Almendárez Bonilla es el candidato
de UD. Se estrena como miembro activo de un partido político,
aunque ideológicamente ha estado ligado a grupos progresistas
y a sectores populares. La formación DC presentará
por primera vez al aspirante para la Presidencia a Juan Ramón
Martínez, uno de los fundadores del partido mientras que
Carlos Sosa Coello, se convertirá en el protagonista de INU.
Según fuentes consultadas por Americaeconomica.com,
estos tres partidos con considerados 'redes clientistas' ya que
están más interesados en concentrar apoyo político
que en ofrecer programas efectivos.
Sin propuestas. Un estudio
presentado por el Centro de Investigación y Promoción
de los Derechos Humanos (Ciprodeh) acusa a los máximos mandatarios
de basar sus campañas políticas en propagandas en
vez de en propuestas. La entidad detalla en su informe que el PL
parece orientar sus programas políticos en culpar a su principal
rival nacionalista de emplear los fondos estatales en actividades
electorales, algo que ellos rechazan.
El resto de las agrupaciones políticas
ha intentado vencer este escollo de ausencia de propuestas y dejar
bien claro cuáles son sus aspiraciones políticas.
En una entrevista que un diario regional de Honduras a Almendárez
Bonilla (UD) y a Ramón Martínez (DC), el primero ha
explicado que el principal problema del país es el desempleo
y la necesidad de limpiar la corrupción del Gobierno. Además
luchará por aumentar el salario mínimo y fomentar
las inversiones con el objetivo de crear fuentes de empleo y elevar
los ingresos.
Mientras que Ramón Martínez (DC)
detalló que su programa político gira en torno a tres
ejes: reformar el sistema público con la creación
de un Ministerio de Planificación Estratégica, la
elección directa de los magistrados de la Corte Suprema de
Justicia (CSJ) por parte de los ciudadanos y volver a un sistema
bicameral en el Poder Legislativo con la formación de un
Senado compuesto, entre otros, por los ex presidentes de la República.
Sin diálogo. La batalla
de los principales líderes para relevar a Maduro, centrada
en atacar a los rivales y sin presentar propuestas claras, se ha
cobrado a su primera víctima. El 'Gran Acuerdo por
Honduras', una iniciativa que tan sólo hace tres meses tenía
el respaldo de los cinco partidos políticos y de Naciones
Unidas (ONU), y que estaba orientada a reducir la pobreza de la
República y a fortalecer la democracia, este proyecto debía
haber sido ratificada el pasado 7 de septiembre. Sin embargo, unas
horas antes de la celebración del acto, los mandatarios de
las agrupaciones políticas se echaron atrás.
En una prolongada reunión entre los
partidos antes de la firma, los líderes reconocieron que
habían surgido diferencias y que necesitaban más tiempo
para dialogar. Almendárez Bonilla (UD) explicó que
no aprobó el Acuerdo por Honduras porque con su apoyo respaldaría
al Gobierno hondureño que a su juicio, no ha resuelto el
problema de los combustibles en beneficio de los pobres como había
solicitado.
Por su parte, los miembros del PL pidieron
que antes de ratificar el Acuerdo, el Ejecutivo tiene que incluir
en su agenda temas que rechazó y que están relacionados
con el combate a la corrupción y a la urgente reducción
de los combustibles, el mismo planteamiento que fue utilizado por
el resto de los candidatos. El único que estaba dispuesto
a firmarlo fue el aspirante presidencial del PN, el partido gobernante.
Al encuentro también habían sido
invitados como testigos honoríficos los ex presidentes de
Uruguay, Jose María Sanguinetti; Perú, Valentín
Paniagua; el excanciller de Colombia, Augusto Ramírez y el
ex ministro de Hacienda de México, José Angel Gurría.
Todos ellos coincidieron en calificar lo ocurrido como un acto de
informalidad por parte de los políticos hondureños.
Las elecciones de 2001. En las elecciones presidenciales
celebradas el 25 de noviembre de 2001, el PN con un 52,1% de los
votos. Con estos resultados, Ricardo Maduro sucedió a Flores
en la Jefatura del Estado el 27 de enero de 2002. El resto del sufragio
se repartió de la siguiente forma: el PL consiguió
el 44,26% de los votos, el INU obtuvo el 1,45% y el DC sólo
el 0,97% (ver
resultados detallados)
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