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El
Gobierno de Néstor Kirchner está plantando
cara a los socios de Aguas Argentinas. Tras el anuncio de
retirada inmediata de las empresas que participan en la
concesión de suministro de agua potable a más
de 10 millones de argentinos, el Ejecutivo ha lanzado algunas
advertencias. Si Aguas Argentinas no continúa con
el servicio durante un año más, tal y como
establece el contrato, el Gobierno iniciará todos
los procesos jurídicos necesarios para que ese incumplimiento sea
sancionado económicamente.
Después
de que las negociaciones entre el Gobierno y los socios
de Aguas Argentinas -con la compañía
francesa Suez a la cabeza- se hayan roto, el quid en este conflicto
son las fechas y, por eso, hoy jueves es una jornada clave.
Los
accionistas de Suez celebran una junta en la que se pretende ratificar la salida de la compañía
de Aguas Argentinas y decidir el día exacto en que se producirá ese abandono. Los accionistas
tendrán que elegir entre cumplir con el contrato
y prorrogar sus operaciones durante doce meses más
o retirarse de inmediato.
El dilema
entre estas dos opciones se produce al mismo tiempo que
los miembros del Gobierno están llevando a cabo una
verdadera campaña de advertencias y amenazas. El
ministro de Interior, Aníbal Fernández, ha
asegurado que anticipar la rescisión del contrato
podría salir muy caro a los socios de Aguas Argentinas puesto que el Ejecutivo está dispuesto a denunciarles
por incumplimiento del contrato.
Pero
esta no es la única herramienta. El presidente Kirchner
también ha anunciado que está dispuesto a
reactivar algunas multas que la concesionaria tiene pendientes
con el Estado. Unas sanciones que se han impuesto a lo largo
de la actual legislatura y que están valoradas en
60 millones de pesos (16,85 millones de euros).
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