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El
ministro de Interior argentino, Aníbal Fernández,
ha advertido a los socios de Aguas Argentinas, que
lidera la compañía francesa Suez, que el contrato
vigente les obliga a seguir suministrando agua potable a
los argentinos durante un año más. Una cuestión
sobre la que el Gobierno argentino no está dispuesto
a negociar.
El
Gobierno de Kirchner no permitirá que Aguas Argentinas
deje de operar antes de que trascurran 12 meses. Fernández
ha asegurado que el Ejecutivo va a exigir a los socios que
cumplan con todas las cláusulas del contrato. En
el caso de que no lo hagan y salgan del país antes
de la fecha que contempla la concesión, el Gobierno,
según el propio Fernández, iniciaría
los trámites legales pertinentes.
El
Gobierno argentino ha tomado este asunto como prioritario
y podría aprovechar esta oportunidad para crear
una nueva legislación en las contrataciones de servicios
públicos. El ministro de Exteriores, Rafael Bielsa,
ha declarado a la prensa que se está estudiando la
posibilidad de cambiar la normativa para que primen los
intereses nacionales frente a los de las empresas extranjeras.
Aunque
el Gobierno no ha recibido todavía ningún
anuncio oficial donde los socios de Aguas Argentinas notifiquen
la rescisión de su contrato, las intenciones de estas
empresas extranjeras sí son públicas. La retirada
se oficializó el pasado lunes, en una reunión
extraordinaria que celebró la dirección de
Aguas Argentinas y en la que tanto Suez, como el resto de
los socios (Agbar, el Banco de Galicia, la Corporación
Financiera Internacional, Vivendi y Anglian Water) comunicaron
su marcha al menos en las concesiones de Buenos Aires y
Santa Fé.
Aguas
Argentinas tiene una tercera concesión en la provincia
de Córdoba. En este caso la situación es diferente.
El Gobierno de Córdoba confía en que Aguas
Argentinas continúe con su contrato. El ministro
de Obras Públicas y Sevicios de Córdoba, Óscar
Santarelli, ha asegurado a Americaeconomica.com
que el Ejecutivo local negocia con su concesionaria una
subida de las tarifas. Un incremento con el que la Administración
estaría de acuerdo si éste no se realiza de
manera lineal y no afecta a los cordobeses con menos
recursos económicos.
Ante
esta situación, el Gobierno argentino está
barajando las posibilidades para dar continuidad al suministro
de agua a la población argentina. La que más
fuerza tiene es la creación de una nueva asociación,
en la cual podría contar con el apoyo del Gobierno
español para que Agbar volviera a estar presente.
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