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La
desastrosa campaña electoral desarrollada por Angela
Merkel ha sido el caldo de cultivo propicio para la enésima
resurrección de Schröder que todavía
podría mantenerse como canciller. Los inversores
parecen hoy decepcionados por estos resultados.
El
virtual empate entre conservadores y socialdemócratas
y el hecho de que los partidos más escorados hacia
la izquierda puedan ejercer un cómodo control de
la cámara, pese a la inútil victoria democristiana,
ha encendido las alarmas de un mercado que había
apostado por fuerza por una mayoría de democristianos
y liberales que pudiera impulsar la reforma del mercado
laboral y una decidida política de recortes de impuestos.
En
esas circunstancias no ha sido una sorpresa que en la apertura
el índice Dax de la Bolsa de Francfort haya sufrido
una caída superior al 2%. Sin embargo, durante la
negociación las pérdidas se han atenuado algo
y cerca del cierre de la sesión el recorte quedaba
en un 1,14%. En el resto de las Bolsas europeas, los índices
han estado casi planos a lo largo del día, aunque
sin llegar a situarse en la zona de pérdidas.
Las
compañías eléctricas eran las más
penalizadas (EON perdía un 2,58% y RWE un 2,68%),
ante la certeza del mercado de que serán los verdes
quienes decidan la identidad del nuevo canciller. El euro
también se veía penalizado por estos apretados,
y más que sorprendentes resultados electorales, y
se situaba en 1,2145 dólares, con un recorte del
0,8%.de su valor inicial de la sesión frente a la
divisa estadounidense.
Oportunidad.
A medida que la evidencia del resultado iba siendo digerida
por los analistas, sus mensajes a los medios perdían
pesimismo. Para algunos expertos, citados por las agencias
internacionales, los recortes de hoy pueden ser una buena
oportunidad para entrar a buen precio en la Bolsa alemana
en la que no se espera que el retroceso se prolongue durante
muchas jornadas. Algunos bancos de inversión han
hecho informes desligando la evolución de las cuentas
de resultados de las grandes corporaciones alemanas de cualquier
incertidumbre política. Las grandes compañías
se han reestructurado bien.
Agenda
2010. El excelente resultado conseguido por el Partido
de la Izquierda (un 8,7% y 57 diputados) condiciona todo
el panorama. Los hombres de Lafontaine han adelantado que
no pactarán con socialdemócratas y verdes,
al menos si estos intentan mantener vivas las reformas económicas
incluidas en la llamada Agenda 2010. Pero es
obvio que si no aceptan ese programa, mucho menos van a
estar de acuerdo en una mayor liberalización económica.
Hoy
muchos analistas políticos daban por muerto este
programa de reformas y auspiciaban que Schöder lo cambiría
si es necesario para conseguir mantenerse en la cancillería.
Para los representantes del sector empresarial, la única
solución ante los malos resultados de Merkel sería
que los liberales (9,8% y 61 escaños) optaran por
el pragmatismo y entraran en un gobierno tripartito con
socialdemócratas y verdes. Por ahora no tienen intención.
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