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Jueves 22 de septiembre de 2005 
 
El Katrina provoca una profunda división en la mayoría republicana
 

La división parece establecida en la mayoría parlamentaria republicana. Por ahora, los costes de la reconstrucción tras el desastre del Katrina se han evaluado, pero la Casa Blanca elude dar detalles sobre la financiación. Los legisladores quieren saber.

Reparar los desastres ocasionados por el Katrina requerirá una inversión mínima de 200.000 millones de dólares. Casi nada comparado con los 900.000 millones que Washington considera necesarios para el remozado que necesitan todas las infraestructuras del país. Hay que pagar antes que la popularidad del partido se hunda con la del presidente. En eso todos están de acuerdo. Sin embargo, no hay consenso alguno sobre las fórmulas de financiación y La Casa Blanca parece haber enmudecido mientras estudia las posibles opciones: aumentar el endeudamiento externo, subir impuestos o “echar mano” de cualquier fondo disponible, como los correspondientes al superávit de la Seguridad Social y recortar el gasto en todas las partidas presupuestarias aprobadas en las que sea posible.

Ante la situación, los republicanos empiezan a exigir respuestas concretas a su líder que, por ahora, se niega a explicar cómo piensa resolver el problema. De hecho, hay quien piensa que, una vez más, Washington sólo quiere sortear el obstáculo. Una dejadez clásica que inauguró Reagan. Consideraba que la inversión pública debía seguir criterios de rentabilidad. Los presupuestos se redujeron y los proyectos se paralizaron. Quizá ahora, Bush tenga que invertir esta tendencia.

Viene Rita. Una nueva turbulencia climática, el huracán Rita se acerca al país, alcanza ya velocidades de 280 kilómetros por hora y amenaza a Texas, el Estado petrolero por excelencia del país, y el lugar de procedencia de Bush. El impacto en la zona tendrá lugar el próximo sábado. El precio del petróleo refleja la incertidumbre. Hoy el barril de texas se pagaba a 67,82 dólares y el brent a 65,67 dólares. Nadie duda de que no se repetirán las dramáticas imágenes de Nueva Orleans, pero el Rita pone de manifiesto que la renovación de las infraestructuras es más urgente de lo que parecía.

Ingenieros. Un estudio recién publicado por el Colegio de Ingenieros de Obras Públicas eleva el cálculo del dinero necesario para paliar el efecto de nuevos desastres naturales en el país hasta un mínimo de 1,6 billones de dólares. Hay zonas tan sensibles como la Bahía de San Francisco donde, según los expertos, las protecciones contra los desbordamientos se encuentran en peor estado que aquellas derribadas por el Katrina en Luisiana, Alabama o Missisipi. Y California es el Estado con mayor población en el país. Las cifras explican el deterioro infraestructural.

El gasto total en este capítulo, incluyendo Estados y el Gobierno Federal, se sitúa cada año desde 1980 por debajo del 2% del PIB. Y la mayoría de las estructuras en uso se construyeron antes. En 1950, cuando el guarismo superó el 3% con Eisenhower. En las siguientes tres décadas se mantuvo en un 2,25% por término medio. Hasta Reagan.

Edita Asesores de Publicaciones S.L