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Las
mayores economías europeas comparten déficits
superiores al 3% del PIB, y Reino Unido ha sido el último
país en recibir de Bruselas la apertura de un expediente.
Pero al no formar parte de la eurozona, el Gobierno británico
no sufre la amenaza de sanciones económicas.
La
economía británica mantendrá un déficit
de alrededor del 3,2% del PIB hasta el año 2007,
y en 2008 este porcentaje será ligeramente
superior al 3% fijado como límite.
El
análisis de estas cifras ha llevado a la Comisión
Europea a confirmar hoy el inicio del procedimiento contra
Reino Unido.
En
su caso, el resultado de este expediente será aún
más simbólico que en casos anteriores.
A
pesar de estar desvinculado de la eurozona y mantener su
propia divisa, la libra esterlina, está obligado
a mantenerse dentro de los límites de déficit
establecidos por Bruselas.
Pero
a diferencia de otros países como Alemania y Francia,
que sí comparten el euro, no tiene motivo para temer
las sanciones económicas estipuladas.
Reino
Unido respaldó las presiones de Alemania y Francia
para que la UE flexibilizara el Pacto de Estabilidad y Crecimiento,
y su ministro de Finanzas, Gordon Brown, que está
llamado a ser el sucesor de Tony Blair al frente del Partido
Laborista, ha apostado por un notable incremento en el gasto
público.
Vuelta
a la unanimidad. Más que el déficit, las
principales preocupaciones del Banco de Inglaterra son la
inflación, que se sitúa con el 2,4% en máximos
de ocho años, y el crecimiento, que se ha ralentizado
a su menor ritmo en tres años.
En
agosto, decidió por un solo voto bajar los tipos
al 4,5%, pero en la reunión de septiembre, que los
mantuvo sin cambio, se recobró la unanimidad, de
acuerdo con las actas publicadas hoy.
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