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La
metereología en el Golfo de México rebajaba
la tensión en el mercado del petróleo, que
ayer registró la mayor subida desde 2001. Mientras,
en Europa, la cumbre dividía a la OPEP, si bien se
disponía a aprobar el suministro adicional de dos
millones de barriles diarios.
Las
últimas noticias sobre la evolución de la
tormenta tropical Rita apuntan a que su impacto en la zona
petrolera del Golfo de México no será tan
destructor como se había llegado a calcular. Estos
temores provocaron que la cotización del barril tipo
West Texas se disparara al cierre de ayer un espectacular
7%, lo que supone su mayor aumento desde el año 2001,
propiciado por el reciente recuerdo de la devastación
ocasionada por el huracán Katrina. A primera hora
de la tarde de hoy, el precio del petróleo se moderaba
y corregía cerca de un 1,5%, para situarse en torno
a los 66 dólares en EEUU.
El
otro gran centro de atención en el mercado del crudo
volvía a ser Viena. Al cierre de esta edición,
la segunda jornada de la cumbre de la OPEP no se saldaba
aún con un acuerdo definitivo para aumentar la producción.
La diferencia de posiciones entre los países miembros
obligó a interrumpir el encuentro, que se reanudó
por la tarde. Sin embargo, su presidente, el kuwaití
Ahmed Fahd Al Ahmed, adelantó que el cartel estaba
cerca de aprobar el sumistro extraordinario de dos millones
de barriles diarios, lo que supone bombear al máximo
de su capacidad. Países como Irán consideran
que esta medida podría inyectar demasiado petróleo
en el mercado.
La
decisión de elevar las cuotas oficiales en medio
millón de barriles diarios también dividía
a la OPEP, si bien simplemente supondría ajustar
su producción oficial a la real, mientras que la
limitada capacidad de refino paliaría el efecto de
un mayor bombeo.
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