El
Gobierno argentino no ha podido colocar en el mercado la
emisión que había preparado por valor de 800
millones de dólares (655 millones de euros) en Bonos
del Estado Nacional a amortizar en 2015 (Boden 2015). O
mejor dicho, no ha querido. La Secretaría de Finanzas
rechazó todas las ofertas presentadas por los bancos
por exigir una rentabilidad mayor que las autoridades
financieras argentinas estaban dispuestas a pagar. La decisión
sorprendió a los mercados.
El
Gobierno de Kirchner lo que ha querido transmitir al mercado
es que no está dispuesto a que nadie les aparte de
su proyecto para ir reduciendo progresivamente su coste
de financiación. En un comunicado divulgado por el
Ministerio de Economía tras la subasta, la actitud
tomada está en línea con su política
de no convalidar rentabilidades que no se ajusten a la situación
actual del mercado internacional, "por lo que la presente
licitación se declara desierta".
La
Administración austral esperaba pagar una rentabilidad
no superior al 8,4% anual, sin embargo el rendimiento exigido
por los inversores fue superior de media al 8,8%.
Los
bancos, los principales compradores del papel argentino,
aseguran, según destaca el diario La Nación,
que en realidad la decisión del Gobierno no es esa,
sino que se tomó debido al escaso grado de adhesión
que había despertado la subasta. El volumen de ofertas
presentadas ascendió a 726 millones de dólares
(594 millones de euros).
¿Dónde
está Chávez? Esta subasta había
levantado una gran expectación en los mercados por
la posible participación en ella del Estado venezolano
que unos días antes había anunciado la compra
de otros 500 millones de dólares (409 millones de
euros) en deuda argentina. Al parecer, Chávez no
ha acudido al rescate de Kirchner en esta ocasión.
Y, además, según algunos expertos citados
en la prensa austral, muchos inversores no participaron
en la licitación por temor a que la participación
de Venezuela redujera excesivamente la rentabilidad.
Antes
de que acabe el año, Argentina tendrá que
volver a intentar salir a los mercados para hacer frente
a sus necesidades financieras para cerrar el ejercicio.
Según algunas estimaciones, el Gobierno necesitará
captar en el mercado entre 1.500 y 1.800 millones de dólares
(1.228 y 1.474 millones de euros).
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