El
Gobierno de Hugo Chávez está animando que
las entidades financieras privadas para que creen instituciones especializadas
en el sector de microcréditos. De momento, hay seis
bancos interesados, entre ellos el español Santander
y el doméstico Banesco. Fuentes del sector aseguran
a Americaeconomica.com que se trata de un negocio
interesante, "siempre y cuando no sea objeto de futuras
regulaciones en comisiones y tipos de interés".
Una
regulación que Chávez ya ha aplicado en la
actividad bancaria tradicional, algo que es especialmente
molesto para los banqueros en el caso de los créditos.
En estos momentos, más de un tercio de la cartera
de los bancos está dirigida: tienen que destinar
un 16% del volumen total de préstamos a la agricultura,
un 10% a viviendas, un 3% a microcréditos (obligación
que no se elimina aunque las entidades creen una firma específica
para operar en este sector) y un 2,5% al turismo.
Pero
se espera, según asegura el analista financiero y
presidente de SoftLine, José Grasso, que algunos
de estos porcentajes se incrementen tras la aprobación
de la nueva Ley General de Bancos, en concreto el de microcréditos
probablemente aumente hasta el 5% y el de turismo. Y, además
probablemente se crearán nuevas obligaciones a petición
de algunos sectores como es el caso de la pequeña
y mediana industria. Al final, las carteras obligatorias
podrían llegar pronto a representar el 40% del total.
Y, además, en el caso de la agricultura, vivienda
y turismo, las firmas están obligadas a aplicar tasas
preferenciales que hacen menos atractivo el negocio para
los banqueros.
Un
buen negocio. Por este motivo, y dado el interés
de la Administración venezolana en intervenir en
la actividad financiera, no sería extraño
que el nuevo sector de los microcréditos que impulsa
Chávez acabe finalmente bajo el yugo de una excesiva
regulación. Pero, de momento, las percepción
es buena y el negocio existe.
Grasso
asegura que para atender este sector es una buena idea tener
una institución separada del resto, "especializada
en ese nicho de negocio que tiene sus particularidades y
que es muy distinto del negocio tradicional". También
destaca que la banca local no tiene experiencia en este
sector. Sólo existe un banco privado que se dedica
a las macrofinanzas, Bangente, filial del Banco de Caribe,
y es muy pequeño.
Este
experto en el sector financiero venezolano cree que los
banqueros consideran que se trata de una oportunidad para
explorar nuevos negocios puesto que brindará servicios
financieros a una población no bancarizada que actualmente
tiene que pagar elevadas rentabilidades por conseguir un
préstamos fuera de los cauces bancarios tradicionales.
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