| Cuba
ya tiene preparada una brigada sanitaria internacional para
acudir a cualquier nación que sufra una catástrofe
metereológica o epidemias graves. El grupo, conformado
por 1.586 médicos voluntarios, ha sido bautizado
con el nombre "Henry Reeve", en homenaje al combatiente estadounidense
que murió por la independencia de Cuba.
Los
voluntarios de este contingente son los mismos que Cuba
había ofrecido a EEUU para asistir en labores humanitarias
en Nueva Orleans, después del trágico desastre
del huracán Katrina que, según las
últimas estadísticas, acabó con la
vida de 500.000 personas.
Este
equipo de asistencia sanitaria se suma además al
total de los 37.000 profesionales cubanos de la salud, deporte
y eduación que cooperan actualmente en 108 naciones
del Tercer Mundo, donde se enfrentan a muchas dificultades
para defender el derecho universal del ciudado a la salud
y a la eduación.
Sin
embargo, parece ser que esta solidaria iniciativa no ha
alentado el orgullo de todos los cubanos. Posiblemente porque
aún no se han encontrado los mecanismos de ajuste
necesarios para que la buena calidad de la sanidad cubana
pueda ser disfrutada a la vez 'in situ' por ciudadanos de
varios países.
Por
ahora, los enfermos venezolanos que llegan a la isla, gracias
a los acuerdos suscritos al respecto entre Caracas y La
Habana, son percibidos por un parte de la población
cubana como elementos distorsionadores que interfierente en el
acceso de los ciudadanos de la mayor de las Antillas a los
ciurcuitos sanitarios que consideran como suyos.
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