| El
presidente de México, Vicente Fox, se ha propuesto
cumplir todas las medidas que expuso al Congreso el pasado
12 de septiembre para paliar los efectos causados por el
aumento del precio internacional de petróleo a consecuencia
del Katrina. Para cumplir su objetivo, Fox planea
la apertura de Pemex a la entrada de capital privado, una
iniciativa para la que es necesario reformar la Constitución
mexicana. Sin embargo, los partidos de la oposición,
que dominan el Congreso, no se lo van a poner fácil,
ya que en su opinión, el mandatario mexicano quiere
privatizar la petrolera.
El
portavoz Presidencial, Rubén Aguilar, ha recordado
que la propuesta, que también trata de impulsar el
sector energético nacional, busca complementar la
inversión pública con la privada en la exploración,
explotación y actividades relacionadas con el gas
natural no asociado al petróleo. Además, según
el Ejecutivo mexicano, estas medidas también permitirían
mejorar la seguridad en las infraestructuras destinadas
a la energía y remodelar los conductos e instalaciones
de Pemex.
Para
seguir adelante con este proyecto, Fox se enfrenta a un
fuerte obstáculo: la Carta Magna de México
otorga a Pemex el monopolio de las labores de exploración,
explotación, almacenamiento y distribución
de la energía. Sin embargo, desde el Gobierno mexicano
se insiste en que es necesario permitir la entrada de capital
privado para poder superar la crisis energética por
la que atraviesa la República y renovar la infraestructura
de la paraestatal mexicana, aunque se insiste en que no
se perderá el control del Estado.
La
Constitución mexicana, también recoge en su
artículo 135, que para reformar la Norma Fundamental
es necesario que el Congreso, con el voto de las dos terceras
partes aprueben las reformas planteadas desde el Ejecutivo.
Pero de los 500 escaños que componen la Cámara
de los Diputados, 222 son ocupados por el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y 95 por el Partido de la Revolución
Democrática, las principales formaciones políticas,
que junto a otras minoritarias se oponen a las medidas de
Fox al considerar que las intenciones del Ejecutivo buscan
privatizar Pemex.
De
momento, el mandatario mexicano ya ha puesto en marcha para
sacar adelante otra de las propuestas presentadas ante el
Congreso para impulsar el sector energético: buscar
alianzas con empresas privadas para explotar yacimientos
de gas en el extranjero con el objetivo de diversificar
las fuentes de suministro, ahora casi exclusivamente centradas
en EEUU. Una iniciativa para la que la Constitución
mexicana no pone barreras.
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