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Jueves 22 de septiembre de 2005 
 
El presidente de México quiere romper el monopolio de Pemex
 

El presidente de México, Vicente Fox, se ha propuesto cumplir todas las medidas que expuso al Congreso el pasado 12 de septiembre para paliar los efectos causados por el aumento del precio internacional de petróleo a consecuencia del Katrina. Para cumplir su objetivo, Fox planea la apertura de Pemex a la entrada de capital privado, una iniciativa para la que es necesario reformar la Constitución mexicana. Sin embargo, los partidos de la oposición, que dominan el Congreso, no se lo van a poner fácil, ya que en su opinión, el mandatario mexicano quiere privatizar la petrolera.

El portavoz Presidencial, Rubén Aguilar, ha recordado que la propuesta, que también trata de impulsar el sector energético nacional, busca complementar la inversión pública con la privada en la exploración, explotación y actividades relacionadas con el gas natural no asociado al petróleo. Además, según el Ejecutivo mexicano, estas medidas también permitirían mejorar la seguridad en las infraestructuras destinadas a la energía y remodelar los conductos e instalaciones de Pemex.

Para seguir adelante con este proyecto, Fox se enfrenta a un fuerte obstáculo: la Carta Magna de México otorga a Pemex el monopolio de las labores de exploración, explotación, almacenamiento y distribución de la energía. Sin embargo, desde el Gobierno mexicano se insiste en que es necesario permitir la entrada de capital privado para poder superar la crisis energética por la que atraviesa la República y renovar la infraestructura de la paraestatal mexicana, aunque se insiste en que no se perderá el control del Estado.

La Constitución mexicana, también recoge en su artículo 135, que para reformar la Norma Fundamental es necesario que el Congreso, con el voto de las dos terceras partes aprueben las reformas planteadas desde el Ejecutivo. Pero de los 500 escaños que componen la Cámara de los Diputados, 222 son ocupados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y 95 por el Partido de la Revolución Democrática, las principales formaciones políticas, que junto a otras minoritarias se oponen a las medidas de Fox al considerar que las intenciones del Ejecutivo buscan privatizar Pemex.

De momento, el mandatario mexicano ya ha puesto en marcha para sacar adelante otra de las propuestas presentadas ante el Congreso para impulsar el sector energético: buscar alianzas con empresas privadas para explotar yacimientos de gas en el extranjero con el objetivo de diversificar las fuentes de suministro, ahora casi exclusivamente centradas en EEUU. Una iniciativa para la que la Constitución mexicana no pone barreras.

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