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El
presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, no asitirá
el próximo miércoles al encuentro convocado
por los principales partidos políticos del país, el
Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y
el Partido Liberal Constitucional (PLC), para buscar una
solución a la crisis institucional que vive Nicaragua.
Así lo ha declarado el portavoz de la Presidencia,
Ariel Montoya, quien ha asegurado que Bolaños no
dialogará con sus rivales hasta que no se anulen las
reformas constitucionales aprobadas por la Asamblea Legislativa.
El
Gobierno de Nicaragua ha rechazado aplicar estas modificaciones
a la Carta Magna, ya que, a su juicio, quieren debilitar
el poder de Bolaños. Sin embargo, la Corte Suprema
de Justicia (CSJ) ratificó el pasado mes de agosto
la legalidad de estas reformas y solicitó al presidente
nicaragüense su aplicación.
Ante
la falta de acuerdo entre el Ejecutivo y el Legislativo,
liberales y sandinistas propusieron a Bolaños reanudar
el diálogo entre las principales fuerzas políticas
de Nicaragua, suspendido desde el pasado mes de abril debido
a supuestos incumplimientos por ambas partes.
Con
esta negativa por parte de Bolaños, el presidente
rechaza además encontrar una salida a la
crisis energética por la que atraviesa el país,
originada por una subida de precios propuesta por el Ejecutivo
para paliar la deuda de 24 millones de dólares (19
millones de euros) que la compañía eléctrica
Unión Fenosa mantiene con las generadoras del país.
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