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Viernes 23 de septiembre de 2005 
 
Bush prepara una macroemisión de bonos para la reconstrucción
 

No es la preferida de los expertos, ni de buena parte del partido republicano, pero tiene ventajas políticas.

Muchas más que retocar al alza los impuestos, como solicitan los economistas ortodoxos.

Lo cierto es que durante el mandato de Bush la recaudación fiscal no ha dejado de menguar.

En 2000, la cifra suponía un 20,9% del PIB. En 2004, sólo supuso un 16,3%. Algo menos que este año en el que se espera que aumente hasta el 17,5%.

Desde el FMI, por ejemplo, se ha recomendado a Washington que opte por la opción fiscal.

Habría varias formas de hacerlo: suprimir algunas de las deducciones actuales, establecer un impuesto federal sobre el consumo o crear una nueva tasa que grave el gasto de energía.

Son ideas que podrían ser efectivas, pero poco populares y quizá Bush no pueda permitírselas.

Aspirina. Y ahí vuelve a aparecer la aspirina perfecta: una macroemisión de bonos que permita a los no residentes prestarle a EEUU el dinero.

De momento, los inversores internacionales no parecen haber perdido el apetito por los activos en dólares.

Según los últimos datos del Tesoro, en julio los no residentes compraron títulos en dólares por valor de 101.400 millones.

Y, en este momento, los extranjeros poseen ya bonos del Estado estadounidense por valor 2,03 billones de dólares, el 49,5 % de la deuda total viva que asciende a 4,1 billones de dólares.

Japón y China, principales acreedores de EEUU. Japón, el mayor acreedor de EEUU, posee 683.000 millones de dólares de deuda estadounidense, y China 242.000 millones.

Ambos países han triplicado sus posiciones desde 2000 en un intento de mantener bajo control la pérdida de valor del dólar.

Muchos expertos creen que en ambas naciones se seguiría comprando. Pero, ¿se puede permitir EEUU seguir aumentando su deuda viva? Hay división de opiniones.

Para financiar con rapidez los presupuesto de urgencia aprobados por las cámaras con objeto de iniciar la reconstrucción no habría demasiados problemas.

Serían sólo 76.000 millones de dólares. Apenas un aumento del 1%. Pero hace falta más dinero.

El compromiso presidencial de reducir el déficit, en peligro. Según los blogs, la cantidad podría ser más elevada. Los rumores de mercado indican que el Tesoro ya prepara una macroemisión de 300.000 millones para la reconstrucción.

Si se realiza supondría un aumento del 7,3% en la deuda viva estadounidense (4,1 billones). ¿Demasiado?

En cualquier caso, los comentaristas dan por hecho que no habrá noticias oficiales hasta después del 30 de septiembre, día en que concluye el año fiscal estadounidense.

Los imperativos políticos se imponen. Al inicio de su segundo mandato, Bush se comprometió a abandonar la Casa Blanca en 2009, con el déficit público situado en cero.

En 2004, la cantidad alcanzada 412.800 millones de dólares fue récord histórico. Y, aunque las catástrofes naturales puedan obligarle a olvidar lo prometido y, en 2006, las cifras vuelvan a elevarse hasta la estratosfera, este año en Washington quieren exhibir una sustancial mejora de las cifras.

En concreto una reducción del 19,3% que deje la cifra en 333.000 millones. El impacto del Katrina se ha producido sólo 30 días antes del cierre del año y sería algo complicado buscar en él la justificación de un flagrante incumplimiento.

Edita Asesores de Publicaciones S.L