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Martes 27 de septiembre de 2005 
 
La burbuja inmobiliaria de EEUU también engordó en agosto
 

No hubo suerte. Contra la opinión de la mayoría de los analistas y los deseos del Gobierno, los consumidores estadounidenses siguen comprando casas sin dar tregua al peligroso aumento de los activos inmobiliarios que padece, hoy por hoy, la economía del país.

El dato referente a la adquisición de viviendas usadas en agosto, presentado ayer por la Asociación Nacional de Corredores Inmobiliarios, tiene una lectura inequívoca, la actividad en el sector no se ralentiza.

El pasado mes la cifra aumentó un 2% con respecto a julio hasta situarse en 7,29 millones de unidades, la segunda mayor de todos los tiempos, sólo superada por los 7,35 millones de junio. Hay más. El precio medio del metro cuadrado en el país se situó el pasado mes en 2.200 dólares (1.822 euros), lo que supone un aumento del 15,8% con respecto al guarismo correspondiente a agosto de 2004, el mayor aumento de los últimos 26 años.

La cifra es sólo un 2,53% superior a la que se registra ahora en España (1.777 euros por metro cuadraro, según el último informe de Caixa Cataluña), otro país en el que engorda una potente burbuja inmobiliaria.

Sin dramas. Algo que no estaría pasando en EEUU, según muchos informes recientes que sí reconocen el peligro en algunas zonas concretas. Desde S&P, por ejemplo, se asegura que la sobrevaloración actual que sufren los activos inmobiliarios en EEUU caminará pronto hacia un ajuste, pero que no será dramático. Según esta agencia de rating se va a producir una caída de precios a medio plazo en algunos Estados y zonas donde, simplemente, las actuales cifras serían insostenibles, pero cuando este fenómeno termine habrá estabilidad.

Recesión improbable. Florida, California, Nueva York y la costa noroeste, son las zonas rojas. Pero, según S&P el ajuste no provocará una recesión. Para que se produjera, la caída media de los precios en todo el país debería superar el 30%. Creen que no pasará.

Déficit. Otros analistas hasta han encontrado un curioso ángulo positivo en el aumento de los precios de las viviendas: Detrae dinero a los consumidores y puede contribuir, si no a elevar la tasa de ahorro, por lo menos a detener el imparable aumento de las importaciones y contribuir a la moderación de un déficit comercial que en lo que va de año ya suma 404.300 millones de dólares (334.935 millones de euros), un nuevo récord histórico que supera en un 18,14%, los 342.200 millones de dólares (283.489 millones de euros) del mismo periodo del pasado año.

Tampoco la Reserva Federal de EEUU (FED) cree que el ajuste tenga consecuencias. Según Greenspan, la mayor parte de las familias estadounidenses dispone de recursos financieros para soportar el impacto de una caída del precio de las viviendas.

Edita Asesores de Publicaciones S.L