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Miércoles 28 de septiembre de 2005 
 
La economía británica da nuevos signos de debilidad
 

La inesperada revisión a la baja del dato final de PIB del segundo trimestre del Reino Unido ha cifrado su crecimiento sólo en el 1,5%, la tasa más baja desde 1993, y añade presión sobre los planes del ministro de Economía, Gordon Brown, llamado a suceder a Tony Blair.

El congreso anual del Partido Laborista ha encumbrado en estos días a Gordon Brown como sucesor del actual primer ministro británico, Tony Blair.

Pero el titular de Economía afronta una situción complicada en las últimas fechas. La semana pasada la Comisión Europea abrió procedimiento a Reino Unido por exceder el objetivo del 3% máximo de déficit en sus cuentas públicas.

Hoy, la Oficina Nacional de Estadísticas ha publicado la cifra final de incremento del PIB en el segundo trimestre. Contra todo pronóstico, la estimación anterior, el 1,8% de crecimiento, ha sido rebajada tres décimas, hasta el 1,5%. La economía británica no había registrado una tasa similar desde el año 1993.

Los planes de Gordon Brown para los próximos años pasan por un fuerte incremento del gasto público. En cambio, la pasada semana, el Fondo Monetario Internacional recomendó al Gobierno británico que ante la ralentización de su economía debería subir los impuestos o bien reducir su gasto, con el fin de no deteriorar aún más su déficit.

En sus últimas intervenciones, Gordon Brown ha culpado de este enfriamiento económico a la debilidad del resto de países europeos y al incremento en los precios del petróleo.

El Banco de Inglaterra rebajó los tipos de interés en el mes de agosto para estimular el crecimiento, hasta situarlos en el 4,5%, un porcentaje que se mantuvo invariable en la reunión de septiembre.

La inflación, en máximos de los últimos ocho años, complica una nueva rebaja de los tipos.

 
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