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En
el plazo de tres días, otros tantos informes de diversas
consultoras han dibujado un sombrío panorama para
los costes de los seguros de salud en EEUU, que ya son la
principal preocupación que tienen de los empleadores
del país.
Según
los resultados preliminares de la encuesta de Mercer sobre
el sector, las compañías del país que
proporcionan coberturas sanitaria a sus plantillas, temen
que si mantienen intactas las condiciones actuales (sin
aumentar ni las prestaciones, ni el número de trabajdores
adscritos) sufrirán en 2006 en esta partida un aumento
de los gastos superior al 10%.
Cerca
de tres veces la inflación prevista para el próximo
año. Una cifra demasiado alta para las posibilidades
de la mayor parte de las compañías que, según
este mismo informe, sólo parecen dispuestas a aumentar
los presupuestos en un 6,4%.
Y
para conseguirlo sólo hay un medio: pactar nuevas
condiciones laborales y conseguir que los beneficiarios
se hagan cargo de una parte mayor de los pagos.
Tendencia.
La tendencia se produciría en 2006 en el tejido productivo
estadounidense por quinto año consecutivo.
En
2004, por ejemplo, la subida de los costes alcanzó
un 12,9%, pero las compañías sólo pagaron
un 7,5%. El otro 4,4% fue asumido por los beneficiarios.
En
la misma línea, y con algo más de detalle
el último estudio presentado por la consultora Towers
and Perrins vaticina que la factura anual de los empleadores
subirá un 8% en 2006, unos 600 dólares más
(498,5 euros) que este año, mientras que los trabajadores
asumirán un aumento del 10% en sus pagos actuales,
unos 155 dólares más (128,8 eu
Preocupación.
Según una encuesta Buck Consultants, el 86% de
los responsables de las compañías considera
que el aumento de los costes sanitarios es la mayor amenaza
que se cierne sobre sus beneficios. Esta preocupación
supera con holgura al aumento de la factura energética
(10%), y a los aumento de sueldo de la plantilla (4%).
Factura.
Según los expertos de Towers, el próximo
ejercicio completará un lustro negro para las compañías
estadounidenses que han sufrido un incremento del 64% en
los pagos de las coberturas sanitarias en ese periodo.
Aunque
sus empleados incluso lo habrían pasado peor y pagarán
a finales del próximo año un 78% más
que en 2001. Una cifra que es consecuencia del aumento del
porcentaje de pago del que han tenido que hacerse cargo
hasta configurar la situación actual en la que el
promedio se sitúa en una factura compartida de 8.400
dólares (6.979 euros) por persona y año en
la que los empleadores pagan el 80% y los trabajadores el
20%.
Hay
más, según los últimos datos de la
Fundación Kaiser, el precio de las primas de los
seguros habría crecido cinco veces más que
los salarios en este periodo.
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