La
Ley de Cajas de Ahorros argentina ha sido un fracaso. Los
promotores de este tipo de entidades financieras pensaban
que se abrirían cientos, miles de cajas. Pero tras
la aprobación de la regulación hace ya casi
un año no ha aparecido ni una. Ante esta situación,
el Banco Central de la República Argentina (BCRA)
ha decidido flexibilizar las exigencias para su creación.
La
nueva Ley
de Cajas de Ahorros pretende dar más incentivos
a las cooperativas para que creen este tipo de entidades
ya que son ellas las que más interés han mostrado
por participar en este nuevo nicho de mercado constituido
fundamentalmente por la población que no tiene ninguna
relación con los bancos y que, según algunas
estimaciones, representa casi el 60% de la población.
Además,
el objetivo de esta iniciativa impulsada desde el Gobierno
es conseguir que la bancarización llegue a las zonas
rurales y más pequeñas donde a las entidades
privadas no les sale rentable abrir una sucursal. La autoridad
monetaria ha incrementado del 5% al 10% el porcentaje mínimo
que las cooperativas pueden tener en el capital social de
las cajas y ha incrementado ese máximo hasta un 50%
en el caso de las entidades que se abran en localidades
de menos de 40.000 habitantes.
Ese
mismo porcentaje también se aplica, tras las modificaciones,
a las cooperativas de servicios públicos, y en el
caso de entidades con otro objeto, como las agropecuarias,
el límite de participación se establece en
el 25% también para áreas con menos de 40.000
habitantes.
Otro
cambio que hace más atractivo el negocio es el incremento
de la cantidad máxima de depósitos a plazo
fijo que las cajas pueden captar. Antes eran 12.000 pesos
(3.428 euros) y ahora 20.000 (5.714 euros) por cuenta y
persona.
Estas
nuevas entidades serán de caja única, es decir,
sin posibilidad de que exista una central y sucursales,
lo que impedirán que crezcan y se conviertan en colosos
como en el caso de las cajas españolas. |