La
agencia de calificación Standard & Poor's (S&P)
ha divulgado un informe sobre la situación económica
de Argentina. Lo primero que destaca el estudio es la recuperación
de la actividad y su beneficioso efecto sobre la calidad
crediticia de las empresas que operan en el país
austral. Pero aquí se terminan los elogios.
S&P
considera que el horizonte en el que se mueven las empresas
e instituciones del país sigue siendo demasiado corto
y explica que para poder mantener el crecimiento hacen falta
inversiones que permitan aumentar la capacidad productiva
y "mejoras en las instituciones que permitan extender
los horizontes de planificación de la actividad económica
y que posibilite a los distintos participantes asegurarse
de que podrán beneficiarse de su inversión
cuando empiece a generar beneficios".
Aumento
del crédito. Además, considera que
el contar con empresas sólidas probablemente genere
un aumento del crédito al sector productivo y atraiga
ahorro externo que financie la inversión, algo que
será necesario en el caso de que el ahorro interno
esté limitado o no se canalice hacia la inversión
doméstica.
La
agencia de rating también da un toque de
atención sobre la situación de los servicios
públicos. S&P considera que los mecanismos de
fijación de las tarifas afectará en general
a la calidad crediticia de todo el sector corporativo. El
comentario no es gratuito puesto que el Gobierno de Kirchner
está en estos momentos renegociando los contratos
con las empresas concesionarias de servicios públicos,
unas negociaciones muy complicadas. Además, el FMI
también está presionando al país austral
para que se resuelva este asunto. Y no hay que olvidar que
Argentina todavía tiene pendiente el inicio de las
negociaciones con el Fondo para la reestructuración
de la deuda.
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