Mañana
se celebrarán en Brasil las elecciones para acceder
a la Presidencia del Congreso, tras la renuncia de Severino
Cavalcanti, una votación clave porque de ella depende
el futuro del Gobierno de Lula. La prensa brasileña
y la internacional están pendientes de este evento
tras haberse cancelado hoy la declaración de miembros
del Citigroup en la comisión parlamentaria que investiga
los casos de sobornos, una cita que también había
levantado gran expectación.
Hoy
tendrían que declarar en la citada comisión
el presidente de Citigroup en Brasil, Gustavo Marín,
y el abogado de la entidad, Sergio Spinelli, en relación
a la operación para vender la participación
que tiene la filial de la firma estadounidense en Brasil
Telecom Participacoes a un grupo de fondos de pensiones
brasileños.
La
suspensión se ha realizado a petición de los
ponentes, pero nadie ha explicado el motivo. Por otro lado,
hoy se ha conocido que el domingo se reunieron
en Londres ejecutivos de Telecom Italia con los accionistas que controlan
Brasil Telecom: Citigroup y el grupo de fondos de pensiones.
Telecom hizo una oferta por la empresa brasileña
pero fue rechazada por los fondos porque la consideraron
muy baja. Las negociaciones, al parecer, se han roto.
Testimonios
anulados. Tras la anulación de los testimonios
de los ejecutivos del Citigroup en el Congreso, la atención
se ha centrado un día más en las votaciones
de mañana para la elección del nuevo presidente
de la Cámara baja. El panorama no parece muy favorable
al Gobierno de Lula.
Finalmente,
el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Arlindo
Chinaglia, no ha conseguido el respaldo de la base aliada
y será un diputado del Partido Comunista de Brasil
(PcdB), Aldo Rebelo, el representante del Gobierno en estas
elecciones, lo que da una idea del escaso
respaldo con el que cuenta actualmente el Gobierno de
Lula.
El
candidato favorito de la oposición es el actual vicepresidente
del Parlamento, José Thomaz Nonó, del Partido
del Frente Liberal (PFL). Si Lula no logra imponer a su
hombre al frente del Congreso, el Gobierno, inmerso en una
grave crisis institucional a raíz de los casos de
corrupción, tendrá muchos problemas para legislar
en estos meses que quedan de mandato antes de las elecciones
presidenciales de 2006, lo que reducirá las posibilidades
de Lula da Silva para ser reelegido.
La
prensa internacional sigue muy de cerca estas votaciones.
El diario británico Financial Times (FT) aseguraba hoy que
estas elecciones decidirán el futuro del Gobierno.
Si el candidato de Lula triunfa, el mandatario tendrá
una oportunidad para restablecer la gobernabilidad y transmitir
a los ciudadanos la sensación de que la crisis no
ha paralizado a la Administración.
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