Los
países latinoamericanos han bajado escalones en el
ranking de competitividad que elabora anualmente
el Foro Económico Mundial (WEF, según sus
siglas en inglés). En algunos casos, la caída
ha sido drástica, como en Bolivia, Perú, República
Dominicana o Venezuela. En general, los problemas del subcontinente
derivan principalmente, según el informe, de su incapacidad
para realizar reformas estructurales profundas, lo que se
ha traducido en una reducción de la competitividad
respecto al resto de mercados emergentes.
El
informe destaca no sólo que el subcontinente vaya
ahora por detrás de los mercados asiáticos,
sino el hecho de que también han perdido competitividad
respecto a las economías en transición del
este y centro de Europa, lo que, según el FEM, es
aún más significativo.
EL
WEF destaca como denominadores comunes de los países
que han bajado más puestos en el ranking
el hecho de que existe una "visible corrupción
oficial, un recorte de la libertad de prensa y otras libertades
civiles que contribuyen a la salida de los flujos de capital
y endurecen las condiciones para realizar negocios".
En este grupo de países hay varias naciones latinoamericanas:
Bolivia, República Dominicana, Perú y Venezuela.
Brasil
retrocede puestos. También destaca el retroceso
de Brasil, ahora situado en el puesto número 57 frente
al 54 de un año antes. Según ha destacado
la prensa brasileña, esta caída es una consecuencia
de la crisis política que azota el país tras
el estallido de una oleada imparable de corrupción.
En
general, Latinoamérica ha perdido muchos puntos respecto
a la competitividad de su economía. Aunque hay algunas
excepciones, en concreto cinco: Chile, Costa Rica, Panamá,
Argentina y Guatemala (por orden de aparición en
el ranking).
El
caso de Chile es el más significativo. Es el primer
país latinoamericano que aparece en la lista en el
puesto número 22 tras avanzar seis escalones. El
informe destaca no sólo el hecho de que sea la primera
nación del subcontinente que aparece en este ranking
sino el hecho de que existe una distancia enorme entre Chile
y el segundo mejor situado de la región, México.
Les separa nada menos que 26 puestos. "No hay otro
continente en el mundo donde se pueda observar esta 'migración'
simbólica entre países de la región
en términos de desarrollo", afirma el WEF. De
forma que, Chile es, por mucho, el país más
competitivo de Latinoamérica.
Pero
también destaca la evolución de Argentina,
un país que hace sólo un par de meses que
terminó el proceso de reestructuración de
su deuda en suspensión de pagos y que, a pesar de
todo, ha subido cuatro peldaños desde el 78 hasta
el 74.
El
índice de competitividad que elabora el WEF tiene
en cuenta la calidad de las variables macroeconómicas,
el estado de las instituciones públicas del país
y el desarrollo tecnológico.
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