| El
presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha encontrado
en EEUU un importante aliado en su lucha contra el Legislativo,
dominado por la oposición. El Congreso estadounidense
ha aprobado una resolución en la que solicita a la
Administración Bush que apoye activamente a Bolaños
en el conflicto institucional. Sin embargo los
legisladores nicaragüenses no se sienten intimidados
por el gigante americano y amenazan con desaforar al mandatario
nicaragüense, a quien acusan de corrupción.
El
acuerdo aprobado por la Cámara estadounidense
condena las reformas constitucionales aprobadas en octubre
por la Asamblea Nacional, controlada por el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal
Constitucional (PLC), que buscan limitar el poder de la
Administración de Nicaragua. El Gobierno de EEUU
considera que es perjudicial para la estabilidad política
en Latinoamérica y respalda la intención del
Ejecutivo de no querer ratificar las reformas a la Carta
Magna.
Sin
embargo, el poder Legislativo cuenta con una carta a su
favor: la semana pasada inició un proceso para retirar
la inmunidad a seis ministros del equipo de Gobierno nicaragüense,
acusados por el Consejo Supremo Electoral (CSE) de presunta
malversación de fondos en la campaña política
que llevó al mandatario nicaragüense al poder en 2001.
De momento han conseguido el desafuero del titular de Gobernación,
Julio Vega, y del viceministro de Agricultura, Mario Salvo,
pero aseguran que continuarán en los próximos
días.
De
momento, Bolaños ha dejado salir del país
a los seis ministros acusados de corrupción. El
mandatario nicaragüense ha declarado que los políticos
forman parte de una delegación de representantes
que viaja a EEUU para participar en la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, ante la que expondrán la crisis
institucional por la que atraviesa el país. La decisión
ha incomodado a la Asamblea Nacional, que asegura que continuará
en los próximos días con el proceso
de
desafuero de los ministros, de los que nadie sabe cuándo
van a volver.
Los
sandinistas y liberales han amenazado con votar la retirada
de inmunidad al propio presidente Bolaños, que también
está acusado de corrupción. Este proceso es
una batalla que ya tiene ganada de antemando el Congreso
de Nicaragua, ya que necesitan la aprobación de al
menos 71 diputados de un total de 91 que componen la Cámara,
de los cuales el FSLN posee 38 y el PLC, 43, con lo que
juntos suman 81.
El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños,
ha dejado salir del país a seis ministros de su equipo
de Gobierno acusados de corrupción.
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