| Las
elecciones internas del Partido Revolucionario Institucional
de México (PRI) han comenzado. El precandidato a la Presidencia del país,
Arturo Montiel, líder de Unión Democrática
(UD), la corriente disidente del PRI, ha sido el encargado
de dar el pistoletazo de salida, con un discurso en el que
la principal promesa ha sido la de que apoyará la reforma
del sector enérgetico para permitir la apertura al
capital privado de la petrolera estatal, Pemex. Una medida propuesta por el presidente
de México, Vicente Fox, hace dos semanas y sobre
la que la mayor parte del PRI ya ha mostrado su rechazo, de
momento.
Sin
embargo, la iniciativa de Montiel de romper el monoplio
de Pemex es contraria a la postura que adoptó la mayoría
de los priístas el jueves pasado, cuando Fox propuso
ante el Congreso la misma medida con el fin de impulsar
el sector energético nacional. Los miembros del PRI
se negaron entonces a aceptar una apertura de la paraestatal
mexicana ya que consideran que la privatización
de Pemex constituiría un proceso con el que el mandatario
del país azteca obtendría beneficios de firmas
internacionales.
Además
de la polémica con la reforma de Pemex, Montiel propuso
integrar un fondo de desarrollo regional con los recursos
excedentes del petróleo, beneficiar la dificil situación
por la que atraviesan algunos indíenas y conseguir
que el instituto Mexicano de Seguro Social palíe la crisis
del sistema de pensiones de los trabajadores. El precandidato
declaró que otra de sus principales metas será
generar 1.250.000 empleos al año.
Aunque a juicio de la prensa local, Montiel no ha detallado todavía
cómo sacará adelante todas sus iniciativas, de momento
se ha ganado el apoyo de casi 200 diputados del PRI. Ahora
habrá que esperar cuál será la respuesta
de Roberto Madrazo cuando el próximo 5 de octubre
exponga su discurso para conseguir vencer en las elecciones
internas del partido.
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