| El
presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha decidido
dar un paso más en la batalla para recuperar la gobernabilidad
del país. Por ello, ha anunciado que quiere reunirse
con la oposición liberal y sandinista, con el fin
de encontrar una solución a la crisis institucional
de Nicaragua. Hace sólo una semana, Bolaños
se negó a tomar parte en una iniciativa similar propuesta
por sus rivales.
Bolaños,
animado por el apoyo que el Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucional (PLC),
mostraron ante sus medidas para terminar con los cortes de suministro
eléctrico, busca ahora alcanzar con la oposición
un acuerdo nacional de gobernabilidad, que restablezca el
diálogo entre el Legislativo y el Ejecutivo. Sin
embargo, el presidente de Nicaragua insiste: la tregua sólo
podría alcanzarse si la Asamblea Nacional renuncia
a las reformas constitucionales que aprobó el pasado
mes de octubre.
Los
sandinistas, liderados Daniel Ortega, y los liberales, por
Arnoldo Alemán, se han mostrado de acuerdo en recuperar
el diálogo nacional, un encuentro entre los principales
partidos políticos del país, suspendido desde
el 13 de abril. Pero ambos partidos han pedido a Bolaños
que no imponga condiciones antes de iniciar las negociaciones.
El
mandatario nicaragüense ha detenido con su decisión
el proceso de desafuero iniciado el pasado jueves en la
Asamblea Nacional, dominada por la oposición, de
seis ministros y otros funcionarios acusados de participar
en la malversación de fondos en la campaña
electoral que llevó a Enrique Bolaños al poder.
Pero
el líder del Ejecutivo ha llegado tarde para dos
de los implicados: antes de la propuesta de Bolaños,
los parlamentarios con 73 votos a favor habían aprobado
despojar de inmunidad al ministro de Gobernación,
Julio Vega y al viceministro de Desarrollo Agropecuario
y Forestal, Mario Salvo.
Una
crisis sin solución. La principal confrontación
entre el Legislativo y el Ejecutivo se inició el
pasado mes de octubre, cuando la Asamblea Nacional aprobó
una serie de reformas que limitaban la actuación
de la Administración. Sin embargo, Enrique Bolaños
se negó a ratificarlas, ya que a su juicio, buscan
apartarle del poder.
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