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Lunes 26 de septiembre de 2005 
 
El presidente de Nicaragua podría firmar una tregua con la oposición
 

El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha decidido dar un paso más en la batalla para recuperar la gobernabilidad del país. Por ello, ha anunciado que quiere reunirse con la oposición liberal y sandinista, con el fin de encontrar una solución a la crisis institucional de Nicaragua. Hace sólo una semana, Bolaños se negó a tomar parte en una iniciativa similar propuesta por sus rivales.

Bolaños, animado por el apoyo que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucional (PLC), mostraron ante sus medidas para terminar con los cortes de suministro eléctrico, busca ahora alcanzar con la oposición un acuerdo nacional de gobernabilidad, que restablezca el diálogo entre el Legislativo y el Ejecutivo. Sin embargo, el presidente de Nicaragua insiste: la tregua sólo podría alcanzarse si la Asamblea Nacional renuncia a las reformas constitucionales que aprobó el pasado mes de octubre.

Los sandinistas, liderados Daniel Ortega, y los liberales, por Arnoldo Alemán, se han mostrado de acuerdo en recuperar el diálogo nacional, un encuentro entre los principales partidos políticos del país, suspendido desde el 13 de abril. Pero ambos partidos han pedido a Bolaños que no imponga condiciones antes de iniciar las negociaciones.

El mandatario nicaragüense ha detenido con su decisión el proceso de desafuero iniciado el pasado jueves en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, de seis ministros y otros funcionarios acusados de participar en la malversación de fondos en la campaña electoral que llevó a Enrique Bolaños al poder.

Pero el líder del Ejecutivo ha llegado tarde para dos de los implicados: antes de la propuesta de Bolaños, los parlamentarios con 73 votos a favor habían aprobado despojar de inmunidad al ministro de Gobernación, Julio Vega y al viceministro de Desarrollo Agropecuario y Forestal, Mario Salvo.

Una crisis sin solución. La principal confrontación entre el Legislativo y el Ejecutivo se inició el pasado mes de octubre, cuando la Asamblea Nacional aprobó una serie de reformas que limitaban la actuación de la Administración. Sin embargo, Enrique Bolaños se negó a ratificarlas, ya que a su juicio, buscan apartarle del poder.

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