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Miércoles 28 de septiembre de 2005 
 
El presidente de Nicaragua deja salir del país a seis ministros acusados de corrupción
 

El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha dejado salir del país a seis ministros de su equipo de Gobierno acusados de corrupción. El mandatario nicaragüense asegura que los políticos forman parte de una delegación de representantes que viaja a EEUU para participar en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ante la que expondrán la crisis institucional por la que atraviesa el país. La decisión ha incomodado a la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que se encontraba inmersa en el proceso de desafuero de los ministros, de los que nadie sabe cuándo van a volver.

Con la actuación de Bolaños, la crisis institucional vuelve a complicarse, a pesar de que durante estos días todo parecía indicar que las partes enfrentadas, el Legislativo -dominado por el Frente Sandinisa de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Consttiucional (PLC)- y el Ejecutivo podrían haber alcanzado un acuerdo. Ambos poderes habían decidido recuperar el Diálogo Nacional, un encuentro en el que participan las principales formaciones políticas, para alcanzar una tregua.

El anuncio de una posible reunión fue bien recibido en la Asamblea Nacional, que decidió paralizar el proceso de desafuero que realizaba sobre seis ministros nicaragüenses acusados de corrupción en la campaña política que llevo a Bolaños a la Presidencia en 2001. Sin embargo, la propuesta de paz llegó tarde: los parlamentarios habían aprobado con 73 votos a favor la retirada de inmunidad al ministro de Gobernación, Julio Vega, y al viceministro de Desarrollo Agropecuario y Forestal, Mario Salvo.

La crisis institucional. Nicaragua vive una crisis institucional desde que el pasado mes de octubre, la Asamblea Nacional aprobase una serie de reformas para modificar la Constitución nicaragüense que limitaban la actuación de la Administración. Sin embargo Bolaños rechazó aceptarlas, ya que, a su juicio, buscan apartarle del poder.

Pero los sandinistas y los liberales abrieron otro frente como medida de presión ante la negativa de Bolaños y acusaron al presidente de Nicaragua, y a otros seis ministros, de malversación de fondos durante la campaña electoral que le llevó a la Presidencia en 2001.

 
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