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El
primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha retirado públicamente
su apoyo a Antonio Fazio, el gobernador del banco central, Bankitalia,
cuestionado por su comportamiento en las OPA sobre Antonveneta.
Lo ha hecho después de que el ministro de Economía,
Domenico Siniscalco, dimitiera acusando al Gobierno de "inmovilismo"
sobre la cuestión del gobernador. Berlusconi le ha sustituido
con un ex ilustre, Giulio Tremonti, que ocupó la cartera
de Economía hace 14 meses y cuya cabeza fue el precio que
el premier tuvo que pagar a su aliado Gianfranco Fini, líder
de la derechista Alianza Nacional, para evitar una crisis del Ejecutivo.
Ahora, Fini ha aceptado que Tremonti, que ya había vuelto
al Ejecutivo como vicepresidente sin cartera, volviese a ser el
responsable de Economía. Pero, a cambio, ha pretendido que
Berlusconi desautorizara a Fazio.
Tremonti,
en su anterior etapa como ministro, había recibido varias
críticas relacionadas con sus intentos de reducir el poder
discrecional del gobernador de Bankitalia, cuyo mandato es vitalicio.
Tras el escándalo de las escuchas telefónicas, que
han arrojado serias dudas sobre la objetividad de Fazio en las OPA
bancarias, el Gobierno ha preparado un proyecto de ley para reformar
el banco central y reducir el mandato del gobernador a siete años.
Pero la medida no afecta a Fazio, cuya dimisión sólo
podría forzar el Consejo Superior de Bankitalia con una mayoría
calificada de dos tercios.
Ayer
jueves, Berlusconi, al mismo tiempo que retiraba su apoyo a Fazio
y le pedía dimitir por el bien del país, pretendió
redimir a su Gobierno de toda responsabilidad al afirmar que sólo
el Banco Central Europeo (BCE) tenía el poder de destituir
al gobernador. Unas declaraciones que en la mañana del viernes
fueron prontamente desmentidas por el BCE, que recordó al
premier italiano que esta responsabilidad competía
a las autoridades nacionales.
Fazio,
en todo caso, ha hecho oídos sordos a la petición
de Berlusconi y ha viajado a Washington donde, junto con Tremonti,
representará a Italia en la reunión del G-7. Y como
ulterior señal de las malas relaciones que entre ambos, Tremonti
ha protagonizado un pequeño show ante los periodistas
italianos que le esperaban en la capital estadounidense. El ministro
se puso a imitar al gobernador cuando intenta esquivar la prensa
amenazando con la intervención de sus guardaespaldas.
El
adiós de Siniscalco: ¿es crisis?
Siniscalco ha
dimitido tras denunciar "la absoluta inmovilidad del Gobierno"
con respecto a Antonio Fazio. Pero el ministro, quien pidió
sin éxito la dimisión del gobernador de Bankitalia,
se va también por las críticas a su proyecto de Presupuestos.
Siniscalco se va en un momento muy delicado, cuando faltan tan sólo
ocho días para la discusión parlamentaria sobre los
Presupuestos Generales del Estado. El pasado miércoles, el
proyecto elaborado por Siniscalco recibió un durísimo
ataque de la UDC, partido de la gobernante Casa de las Libertades
(CdL).
El pasado jueves por la mañana, en el Parlamento tuvo lugar
una improvisada discusión sobre las dimisiones. El debate
fue autorizado por el presidente de la Cámara a petición
de varios grupos y pese a que la dimisión aún no había
sido comunicada oficialmente al Congreso, según reveló a Americaeconómica.com el diputado de la Liga Norte
Giancarlo Pagliarini. Todos los representantes de la oposición
pidieron la dimisión del Gobierno y elecciones anticipadas
y todos los partidos de la coalición mayoritaria rechazaron
la petición.
No hay mayoría. Fuentes parlamentarias de la CdL
consultadas por este diario afirman, sin embargo, que es difícil
prever si el Gobierno podrá aguantar este nuevo seísmo.
"En la última semana en la Cámara hasta en cinco
ocasiones el número de diputados fue insuficiente para sacar
adelante una votación, lo que significa que ya no hay mayoría",
relatan estas fuentes. La agencia Reuters informa que también
un ministro, que quiso mantener el anonimato, ha augurado elecciones
anticipadas tras la aprobación de los Presupuestos.
Las
agencias de rating S&P y Fitch ya han avisado que observarán
de cerca la ley de Presupuestos, aunque de momento no han variado
sus calificaciones sobre la deuda italiana. Y los analistas destacan
el peligro de que Berlusconi haga una "ley de presupuestos
de carácter electoral".
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