| El presidente brasileño,
Lula da Silva, está compitiendo en una carrera de obstáculos
que, de momento, lidera pero cada vez con menor ventaja. En los
próximos días tendrá que saltar dos importantes
barreras: la elección del nuevo presidente de la Cámara
baja y la celebración de la segunda vuelta de los comicios
internos del Partido de los Trabajadores. Llegar al podio será
complicado porque Lula arrastra lastre. Por primera vez desde que
llegó al poder, son más los brasileños que
no confían en él que los que sí lo hacen.
La popularidad de Lula se desploma. Según
una encuesta divulgada esta semana por la Confederación Nacional
de Industria (CNI) y elaborada por Ibope, sólo el 44% de
los encuestados confía en Lula en estos momentos frente al
56% de junio. El porcentaje de los 'desconfiados' se ha incrementado
desde el 38% hasta el 51%.
Tampoco sale bien parado el Gobierno. también
por primera vez, el número de personas que califican como
buena a la Administración brasileña es inferior al
de aquellos que creen que es pésimo. El porcentaje de estos
últimos se incrementó desde el 22% de junio hasta
el 32%, mientras que los que aún confían en el Ejecutivo
representan el 29% de la población entrevistada frente al
35% de septiembre.
Un sustituto para Cavalcanti. Y
con este panorama nada alentador, Lula tendrá que enfrentarse
a los nuevos retos surgidos de la crisis política que azota
al país a raíz de los casos de corrupción.
Uno de ellos, el de la elección del nuevo presidente del
Congreso tras la obligada dimisión de Severino Cavalcanti,
un aliado del Gobierno.
Cavalcanti dimitió el miércoles
y el mismo jueves la Cámara baja de Brasil anunció
en un comunicado la fecha de las elecciones. Será el próximo
28 de septiembre por la mañana cuando se celebrarán
las votaciones para elegir al nuevo presidente. En
caso de empate, habrá una segunda votación el mismo
día por la tarde. El hecho no tiene precedentes en la historia
de la democracia brasileña porque nunca antes había
dimitido un titular del Parlamento.
Al cierre de esta edición, las negociaciones
entre los diferentes partidos políticos para la búsqueda
de un candidato que tenga posibilidades de suceder a Cavalcanti
continuaban. El plazo para inscribirse en estos comicios acaba las
18:00 horas (locales) del 27 de septiembre. De momento ya hay seis
personas que optan al puesto: Arlindo Chinaglia, del Partido de
los Trabajadores (PT); Michel Temer, por el Partido del Movimiento
Democrático Brasileño (PMDB); José Thomaz Nono,
por el Partido del Frente Liberal (PFL); Joao Caldas, del Partido
Progresista (PP); Luiz Antonio Fleury, por el Partido Laborista
de Brasil (PLB), y Beto Alburquerque, por el Partido Socialista
Brasileño (PSB). El Partido de la Socialdemocracia Brasileña
(PSDB) ha decidido apoyar al candidato del PFL.
Mientras esto ocurre en el Congreso, en el
seno del PT todos están pendientes del resultado de las elecciones
internas que se celebraron el pasado domingo. A estas alturas sólo
hay una cosa clara: el vencedor no saldrá de estos comicios
sino que tendrá que celebrarse una segunda vuelta (prevista
para el próximo 9 de octubre) para saber quien es el ganador.
Una muestra de que Lula pierde fuerza ya que es la primera vez que
la corriente del Campo Mayoritario a la que pertenece Lula y otros
altos cargos del Gobierno como el ministro de Economía, Antonio
Palocci, o ex 'hombres fuertes' como el ex ministro de la Presidencia,
José Dirceu, no arrasa en la primera votación.
El candidato del Campo Mayoritario es Ricardo
Berzoini que se enfrenta a los cinco presentados por la oposición
de la corriente más a la izquierda del partido. De momento,
los datos confirman que ninguno de los dos bandos enfrentados ha
obtenido más del 50% de los votos. El 42,3% de las papeletas
respaldan en estos momentos a Berzoini.
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