Viernes 23 de septiembre de 2005
 
El banco español Santander solicita una licencia para crear una entidad financiera especializada en Venezuela
 
Chávez entrega a los bancos privados el negocio de los microcréditos
Por Gema Velasco
 

El Gobierno de Hugo Chávez quiere estimular la creación de entidades especializadas en el negocio de microcréditos, un nicho de mercado en el que la banca privada local apenas tiene experiencia. Pero están dispuestos a arriesgarse. Seis bancos privados, entre ellos el Banco de Venezuela, filial del español Santander, y Banesco, la principal entidad venezolana de capital 100% doméstico, han presentado una solicitud para crear una de esas firmas. Fuentes financieras aseguran a Americaeconomica.com que puede ser un negocio interesante siempre y cuando Chávez no decida regular los tipos de interés o las comisiones.

La Administración venezolana está impulsando la aparición en el país de este nuevo tipo de entidades especializadas, denominadas bancos de desarrollo, otorgando facilidades para su creación. Fuentes de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Sudeban) explican a este diario que pueden constituirse cumpliendo una serie de requisitos, entre ellos contar con un capital mínimo de 3.000 millones de bolívares (1,1 millones de euros) y dedicarse exclusivamente a financiar, fomentar y promover las actividades microfinancieras.

La posibilidad de crear este tipo de bancos ya está contemplando en la Ley General de Bancos de 1991, pero hasta ahora pocos han sido los que se han aventurado en este negocio. Sólo hay una entidad privada que lo ha hecho, el Banco del Caribe. Su filial especializada en microcréditos es Bangente, una firma pequeña con media docena de sucursales y una cartera crediticia de unos 10.000 millones de bolívares (3,8 millones de euros).

Una mala y vieja costumbre. Hasta ahora sólo el Estado, a través de entidades como el Banco del Pueblo Soberano o el Banco de la Mujer, han hecho competencia a Bangente. Y no demasiado bien. Según explica un experto venezolano a este diario, los gobiernos de Venezuela nunca han sido demasiado hábiles gestionando bancos, y el de Chávez no es una excepción. Según esta fuente las dos entidades mencionadas han terminado por invertir la mayoría de sus recursos en bonos del Estado siguiendo esa arraigada costumbre de "pasarse los recursos de un bolsillo a otro para después vender esa estrategia como si se tratara de una gracia o una gran inversión".

Quizá por eso Chávez quiere implicar al sector privado en su objetivo de incrementar la bancarización del país y ofrecer soluciones financieras a la población que está fuera del circuito de la banca tradicional. En estos momentos, sólo el 39% de los venezolanos tiene una cuenta bancaria, el 25% posee una tarjeta de débito y el 4,5% una tarjeta de crédito, según datos de Datanalisis. El potencial de negocio es muy grande. Según algunas fuentes, hay unos seis millones de 'emprendedores' que no tienen acceso a la banca tradicional.

A los banqueros venezolanos no se les ha pasado por alto este detalle y, una vez más, han acudido raudos a la llamada de Chávez. Fuentes próximas al Gobierno aseguran que hay seis bancos interesados. Entre ellos están el Santander, que ya ha puesto nombre a su futuro nuevo banco, Bancrecer, y Banesco. Y es posible que también se anime el español BBVA, cuya sucursal en Venezuela, el Banco Provincial, ha desplegado últimamente una gran actividad en microcréditos.

Desde Sudeban explican que están estudiando la documentación entregada por las firmas interesadas y que en unos meses podrían entregarse las licencias. Algunos expertos financieros consultados consideran que dado el interés que tiene Chávez por estimular este negocio es probable que las autorizaciones se concedan muy pronto.

Incapacidad e incompatibilidad. Pero, ¿por qué crear una entidad separada para realizar una actividad que puede desempeñar un banco tradicional? Las autoridades bancarias lo tienen muy claro. Las autoridades bancarias aseguran que las entidades financieras no tienen la estructura adecuada para atender en masa las peticiones de los pequeños empresarios y clientes de bajos recursos:"el que atiende a un gran empresario no puede atender a un micro emprendedor".

Esta afirmación supone que los empleados de las sucursales no están preparadas para escuchar las necesidades financieras de una persona de bajos recursos, "pero hay cinco millones de personas a las que se le puede vender un préstamo de poca cuantía para comprar una lavadora", según aseguran las autoridades bancarias del país. Y para conceder estos créditos se tienen que utilizar criterios de calificación, solvencia del cliente y riesgo de morosidad distintos a los que emplea un banco tradicional.

Se trata, por tanto, de una actividad distinta, de otro negocio. Algunos expertos financieros consultados por Americaeconomica.com, coinciden en esta visión y aseguran que es una buena idea tener una institución separada del resto especializada en ese nicho de negocio que tiene sus particularidades y que es muy diferente del negocio tradicional. Además, destaca que contribuirá a la bancarización del país brindando servicios financieros a una población sin acceso al sector que actualmente tiene que pagar elevadas rentabilidades por conseguir un préstamo fuera de los cauces bancarios tradicionales.

Las exigencias se mantienen. El interés de Chávez en fomentar esta actividad no sólo se nota en su afán de que los banqueros creen firmas especializadas, también en el hecho de que obligue a las entidades tradicionales a destinar a microcréditos el 3% de su cartera crediticia, un porcentaje que con casi toda seguridad, según fuentes bancarias, se incrementará hasta el 5% tras la aprobación de la nueva Ley General de Bancos. Ni siquiera las firmas que acudan a su llamada y creen un banco de desarrollo se librarán de esta exigencia, una obligación que, por otro lado, parece que cumplen con gusto.

Según datos de la consultora SoftLine, la banca privada de Venezuela ha incrementado un 140% la concesión de microcréditos en los últimos doce meses hasta alcanzar los 1,1 billones de bolívares (432 millones de euros). La filial del Santander, el Banco de Venezuela, es el principal financiador de los pequeños empresarios con una cuota de mercado del 16,27. Le siguen el Banco Mercantil (14,62% y la subsidiaria del también español BBVA, el Banco Provincial (10.83%).

Pero, ¿qué ganan los banqueros con la creación de un banco de microcréditos? Por lo pronto, tienen la oportunidad para explotar un negocio virgen que, de momento, se libra de la presión que está ejerciendo Chávez en el sector financiero y que está complicando el desarrollo de la actividad financiera tradicional: las carteras obligatorias, la fijación de tasas preferenciales para la concesión de créditos, la eliminación de las comisiones que cobran los bancos por las operaciones con tarjetas de crédito, o la creación del Banco del Tesoro que absorberá los depósitos y fideicomisos oficiales que el Estado mantiene en las entidades privadas, son sólo unos pocos ejemplos de la actitud que mantiene el Gobierno venezolano frente a las entidades financieras.

El fastidio de los banqueros. Los banqueros, aunque en público pocas veces muestran su fastidio ante el constante 'intervencionismo' de la Administración venezolana en el sector, en voz baja sí que se quejan. Les disgusta especialmente la excesiva regulación en el caso de los créditos. En estos momentos, más de un tercio de la cartera de los bancos está dirigida: tienen que destinar un 16% del volumen total de préstamos a la agricultura, un 10% a viviendas, un 3% a microcréditos y un 2,5% al turismo.

Pero se espera, según aseguran fuentes bancarias, que algunos de estos porcentajes se incrementen tras la aprobación de la nueva ley. Además del caso de los microcréditos, se esperan aumentos de las créditos forzosos al sector del turismo e incluso que se creen nuevas obligaciones a petición de algunos grupos de presión como es el caso de la pequeña y mediana industria. Al final, las carteras obligatorias podrían llegar pronto a representar el 40% del total. Y encima en el caso de la agricultura, vivienda y turismo, las firmas están obligadas a aplicar tasas preferenciales que hacen menos atractivo el negocio para los banqueros.

Es esta obsesión de Chávez por marcar el camino a los bancos, para disgusto de las entidades financieras y regocijo de sus clientes, la que ha hecho pensar a algunos en la posibilidad de que en un futuro, la Administración venezolana decida intervenir también en el nuevo sector de los bancos de desarrollo. Fuentes financieras temen que esta nueva actividad acabe finalmente bajo el yugo de una excesiva regulación que impida que esta actividad sea rentable. Pero, de momento, la percepción es buena, el negocio es real y la oportunidad de diversificarse existe.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.